ANTROPOLOGIA DE SAN AGUSTÍN

ANTROPOLOGIA DE SAN AGUSTÍN

Elkin Páez Chingal

Noviembre 10  de 1998

“Todo escritor refleja su modo de ser en su pensamiento. Pero San Agustín se traduce en su obra como ningún otro pensador(…)”.[1]

Quise retomar para mi ensayo esta frase respecto al talante del pensamiento de San Agustín, y que nos vislumbra, al leer alguna de sus obras, la intensidad con que vivió su ser de hombre, su visión antropológica, y otros tantos temas, a través de la introspección, tan característica en él, y en la cual se nos desvela al hombre universal, descubriendo y mostrando el ser profundo de su propio ser.[2] Porque  antes que exponer cualquier concepto o definición que San Agustín hizo respecto al hombre, me interesa más resaltar su sensibilidad, conciencia  y comprensión humana, y que consolidó a lo largo de las diversas etapas de su vida, capaces de  permitirnos una reconciliación y valoración  de lo que somos y quienes somos, hasta incluso nuestras propias actitudes comportamentales, bajo un aspecto de gran inquietud, nuestra propia humanidad, y ¿qué es el hombre como  tal en su misma esencia?.

HUMANIDAD EN EL SER Y OBRA DE SAN AGUSTÍN

Las Confesiones, su obra culmen, es aquella en la que su pensamiento muestra el reflejo de nuestra propia humanidad, y desde  la cual se profundiza en el conocimiento de nosotros mismos, nuestros sentimientos y deseos; podemos reflexionar hasta de las más ínfimas minucias que quizás desvelaron nuestros sueños de la niñez, y brinda infinidad de elementos que ponen de manifiesto nuestra propia debilidad, pero a su vez la fortaleza en quien fuera nuestro Creador.

En estas Confesiones, Agustín habla continuamente de sí mismo, no solo habla con amplitud de sus padres, su patria, las personas queridas para él, sino que saca a la luz hasta los lugares más recónditos de su ánimo y las tensiones más íntimas de su voluntad, siendo precisamente  en estas tensiones de su propia voluntad, enfrentada con la voluntad de Dios, donde Agustín trata y descubre un problema del ser humano como lo es el del “yo”  y la personalidad[3], (aunque no nos vamos a detener en este aspecto).

Aunque lo primero que vemos cuando penetramos en sus páginas es nuestro fondo perverso, la maldad palpable de quien se deleita en hacer el mal por el simple mal, y lo que hay en nosotros de cieno y tierra, vemos también lo que hay de bueno y de santo[4], como participación divina de Dios a los hombres; y que por encima de nuestras miserias y ruindades podemos remontarnos a Dios[5], de manera que «nadie se duerma en su mortal desesperación y diga: No puedo».[6] San Agustín volca su alma en las Confesiones, sus sentimientos más íntimos, anhelos sutiles, ambiciones secretas, y todos los aspectos de nuestra realidad humana como punto de partida para toda su obra. Punto que nos llevará a descubrir su posición y conformación respecto a la antropología humana.

San Agustín tiene muy en claro que la visión antropológica del hombre es el punto de relación de Dios con el hombre, (aspecto que desglosaremos más adelante en la conformación del hombre en cuerpo y alma), su propia condición, alegrías, vergüenzas, triunfos, inmundicias, etc. Y todas esta las presenta sin eufemismos, rodeos, ni reticencias, sin disculpas, ni atenuaciones, como confesión hecha en presencia de Dios. ” Si yo intentase ocultarte algo Señor, ¿qué haría yo con ello sino escondérteme a Ti de mí, no a mí de Ti?” Confesiones X 22. ” Ved aquí Señor mi corazón; vedle aquí como es por dentro” Confesiones IV 6, 11. Precisamente, estos aspectos humanos que llenaron  la vida de San Agustín de asombro y  discusión, lo llevaron  a tratar el  problema de armonizar el libre albedrío del hombre con la presencia de Dios, es decir, el hombre y su misma esencia. 

Pienso, a mi modo de ver, como él parte del principio sincero de la verdad consigo mismo, para llegar  a conocer y alcanzar la Verdad Plena que es Dios, y objetivo claro de todo hombre que busca su felicidad y la verdad que de sentido a su vida.

San Agustín se convirtió en un Maestro insuperable, el único en el arte de pintar las pasiones humanas, así en sus manifestaciones violentas y cortes durísimos.[7] Penetra en la conciencia del hombre que busca la felicidad, siendo éste el gran problema que gira en torno a su visión antropológica, y en el que desentraña el gran drama existencial humano que fija su felicidad en las realidades temporales  y materiales que, pese a ser en esencia nobles y buenas, han sido rebajadas por el pecado[8] . Pecado que, a mi modo de ver, refleja simplemente la impotencia que como hombres tenemos para manejar nuestras propias vidas con la libertad de los Hijos de Dios. Seres humanos que sienten y son capaces de todo. Seres humanos que han entrado en el orden establecido por el plan divino de la salvación, que se rigen guiados por la fe y la razón y que contemplan lo eterno, verdadero e inmutable: Dios[9], de una manera diversa, como quien se pregunta por su propio origen y originador.

Es necesario ver en la antropología de San Agustín, a un hombre que sencillamente aprovechó sus grandes talentos de análisis y síntesis del elemento único, más próximo y valioso  a su alcance: Su vida humana, y pensamiento. Gran razonador, que con lógica implacable penetra en el misterio mismo de su propia razón estableciendo diálogos con ella,[10] llegando a esclarecer su relación con Dios y la influencia de este en su vida. Hombre de gran razón que cae en la cuenta de que posee su propia experiencia interna que le permite todo aquello que su razón no le permite conocer, abriendo paso a la fe sedienta del Dios fuente que calme sus ansiedades humanas.

Detenerse en la visión antropológica de san Agustín es inspeccionar toda su obra, y detenerse en cada elemento, que como hombres, creo algún día se nos cruzó por la mente querer responder al igual que él; “ ¿Y qué es Señor, lo que os quiero decir sino que no sé de dónde yo vine acá…”,” ¿Fui yo algo o estuve en alguna parte?[11], y otras tantas preguntas en las que Agustín llega a la cima de su inteligencia por el alcance de sus prodigiosas intuiciones, propias de un gran genio, que no prescinde de las amplias generalizaciones abstractas, pero prefiriendo como objeto de su conocimiento la realidad concreta y palpitante. Esto quiere decir que es vital, muchas veces a – lógico, en cuanto es capaz de vislumbrar las más profundas verdades, las que están más allá de la lógica humana, como aquellas “razones del corazón que desconoce el entendimiento”[12].

Luego de haber observado en las páginas anteriores algunos aspectos que reflejan en sus escritos la sensibilidad respecto a la naturaleza humana, se hace necesario desglosar varios puntos que nos conduzcan al por qué de dicha visión antropológica.

¨      Primer punto, el talante de su persona y pensamiento; nos concluyen que San Agustín es un hombre religioso y el estudio que respecto al hombre hace, lo realiza con relación a Dios, y esto cobra sentido cuando comprendemos que él “es un convertido que encuentra el sentido de su existencia y de su persona después de haberla perdido”[13]. Precisamente en su larga búsqueda de la verdad y felicidad del hombre, la encuentra finalmente en Dios luego de su conversión, y es lo que hace su Humanidad en su ser y obra.

¨      Un segundo aspecto son las influencias que a largo de su vida recibió, y

¨      Un tercer aspecto su concepción respecto a la conformación del hombre y su visión antropológica  como tal.

FUENTES DE SAN AGUSTÍN

San Agustín a lo largo de su vida bebió de muchas fuentes que en gran medida marcaron el dualismo respecto a la visión de Dios y el hombre y conformación esencial en cuerpo y alma y su libertad. Esta clasificación es tomada del diccionario de Dario Anticelli, y nos permite un recuento por el recorrido de toda su vida para una mejor comprensión de su pensamiento:

a-  La primera persona que influyó en profundo  sobre el ánimo de Agustín fue, sin duda alguna, Mónica, su madre (La figura de su padre Patricio carece de relieve especial). Mónica, gracias a la firmeza de su fe  y a su coherente testimonio cristiano, echó en cierto modo los cimientos y construyó los supuestos para la futura conversión de su hijo. Mónica poseía una cultura modesta, pero se hallaba fortalecida por aquella fe que, en la religión predicada por  Cristo, muestra a los humildes aquellas verdades  que esconde a la soberbia de los poderosos y de los sabios. Las verdades de Cristo contempladas  a través de la sólida fe de su madre constituyen, el punto de partida de la evolución  de Agustín y su búsqueda de su identidad fuera  de la  religión católica no aceptada   en muchos años.  Búsqueda natural de toda condición humana.

b- Sus estudios de retórica que dieron paso a la razón, de la forma al fondo del pensamiento, y el inicio a una búsqueda de la Verdad. Verdad que lo llevó a preocuparse no tanto por la racionalidad del hombre sino en su manera de vivir. En esta etapa tuvo su segundo encuentro fundamental con el Hortensio de Cicerón, obra  que convirtió a Agustín a la filosofía mientras estudiaba en Cartago. En este escrito Cicerón defendía una concepción de la filosofía entendida a la manera típicamente helenística, como sabiduría y arte de vivir que da la felicidad.En verdad   – escribía Agustín en las Confesiones- aquel libro cambió mis sentimientos y hasta modificó mis plegarias… mis propósitos y mis deseos. Repentinamente se convirtió en vil para mí toda esperanza humana, y con un ardor increíble suspiré por la sabiduría inmortal…[14]“. Aunque su interés por este se apaciguó por no encontrar el nombre de Cristo principio de verdad del que se había alimentado desde la leche materna y tenía grabado y no aceptaba otro por elegante que no tuviese su nombre. Agustín se dirigió a la Biblia, pero  no la comprendió. El estilo con que estaba escrita  era muy distinto al rico refinamiento de la prosa cicesoriana y el modo antropológico en que parecía hablar de Dios, actuaron como un velo y un obstáculo insuperable para él. 

c- A los 19 años (373) Agustín abrazó el maniqueísmo, que al parecer le ofrecía una doctrina de salvación en el plano racional y un lugar para Cristo. Corriente que concibe al hombre bajo el viejo dualismo persa de Zoroastro con elementos gnósticos y cristianos, el bien y el mal y que explica el mundo bajo estos dos principios: uno bueno, el de la luz; y otro malo, el de las tinieblas (de la materia). De ellos brotan emanaciones buenas y malas, y al fin, mezclas de ambas. Principios que tratan y que muestran que en el hombre habitan un alma luminosa  y un alma corpórea procedente del mal, que luchan entre sí. Se niegan el pecado y la culpa como libre y responsable producción. Puesto que materia y mal son equivalentes, las tres clases de adeptos del maniqueísmo prometían abstenerse de comer carne, de la propiedad, del trabajo lucrativo corporal y del matrimonio.[15] Es interesante ver como esta corriente implicaba;

  1. Un profundo racionalismo;  2. Un notable materialismo;  3. Un dualismo radical en la concepción del bien y del mal.

Afectando la visión respecto al hombre como no lo ejemplifica Dario Anticelli, respecto a la conformación del  cuerpo de Cristo, y el elemento corpóreo en el hombre que afecta su humanidad en la visión antropológica maniquea.

Para los Maniqueos, Cristo solo se hallaba revestido de carne aparente, y por lo tanto su muerte y su resurrección fueron aparentes. Moisés no estaba inspirado por Dios, sino por uno de los antiguos príncipes de las tinieblas, y por eso hay que rechazar el Antiguo Testamento. La promesa de enviar el Espíritu Santo, realizada por Cristo, se habría llevado a cabo por Manes. En su extremado dualismo los maniqueos llegaban a no atribuir el pecado al libre  arbitrio del hombre, sino al principio universal del mal que actúa también en nosotros: “La concupiscencia de la carne – escribe  Agustín – es según ellos una substancia contraria (…) y cuando la carne manifiesta deseos contrarios al espíritu, o el espíritu deseos contrarios a los de la carne, lo que sucede es que dos almas y dos inteligencias, una buena y otra mala, luchan entre sí en el hombre ser único”. Es evidente que el racionalismo de esta herejía consiste en la eliminación de la necesidad de la fe, más que en la explicación  de toda la  realidad mediante la pura razón. Manes es un oriental y, como tal, deja un gran margen a la fantasía y a la imaginación, y su doctrina se halla por tanto más próxima a las teosofías de  Oriente que a la filosofía de los griegos. Agustín, por consiguiente, se vio presa muy pronto  de numerosas dudas, convenciéndole aún más,  el encuentro que mantuvo con el obispo maniqueo  Fausto, lo insostenible de esta doctrina; quien considerado la mayor autoridad de esta secta, no estuvo  en condiciones de resolverle ninguna de aquellas dudas admitiéndolo con toda sinceridad.

d- Ya en el 383/384 Agustín se separó interiormente del maniqueísmo y estuvo tentado a abrazar la filosofía de la academia escéptica según la cual el hombre debía dudar de todas las cosas, porque no se puede tener conocimiento cierto de nada. Sin embargo una vez más, no se decidió a seguirlos, porque en sus escritos no se hallaba el nombre de Cristo. No obstante, conservaba aún el materialismo propio del maniqueísmo, que consideraba como el único modo posible de entender la realidad, y el dualismo,   que a su juicio daba razón de los agudos conflictos entre el bien y el mal que su ánimo humano experimentaba.

e- Los encuentros decisivos de San Agustín tuvieron lugar en Milán.

¨      Aprendió del obispo Ambrosio el modo correcto de enfrentarse con la Biblia la cual la transformó así en inteligible para  él. Encuentro clave en su conversión, que pese acercarse en  principio a él como un retórico a otro, se dejó envolver en la sabiduría divina que contenían sus palabras y daba respuesta a sus inquietudes humanas respecto a Dios.

¨      La lectura de los neoplatónicos (y que más adelante trataré con más detenimiento en el aporte antropológico a San Agustín), le reveló la realidad de lo inmaterial y la no-realidad del mal. Plotino y Porfirio, que San Agustín leyó en  la traducción  de Mario Victorino, le sugirieron finalmente una solución a las dificultades ontológicas en las que se hallaba inmerso. Además de la noción de lo incorpóreo y de la demostración de que el mal no es una substancia sino una mera privación. Agustín encontró en los platónicos muchas similitudes con la Escritura, sin embargo no estaba el elemento esencial,  que Cristo  Hijo de Dios murió por la remisión de los pecados de los hombres: “Esto, escribe, no se lee allí”.

¨      Gracias a la lectura de San Pablo aprendió por fin el sentido de la fe, de la gracia y del Cristo Redentor. Las antiguas cadenas que durante tanto tiempo lo habían tenido ligado se rompieron de manera definitiva. Cristo crucificado para redimir los pecados los hombres era una verdad que Agustín no podía hallar en ninguno de los filósofos, porque según la doctrina cristiana Dios ha querido mantenerla oculta a los sabios y revelarla a los humildes. En consecuencia, se trata de una verdad que para adquirirla, exige una revolución interior, no de la razón sino de fe. Cristo Crucificado es precisamente el camino para llevar a cabo esta revolución interior.

f-   La última fase de la vida de Agustín estuvo caracterizada por los encuentros polémicos y las batallas contra los herejes. Contra los Maniqueos duró hasta el 404. A continuación contra los donatistas, que sostenían la necesidad de no readmitir en la comunidad a aquellos que durante las persecuciones habían cedido ante los perseguidores, apostando u ofreciendo sacrificios a los ídolos. En consecuencia afirmaban la no-validez de los sacramentos administrados por obispos o por sacerdotes que se hubiesen manchado con tales culpas. Agustín polemizó en particular contra Pelagio y sus secuaces, que afirmaban que para la salvación del hombre bastaba con la buena voluntad y con las obras, dejando a un lado  la necesidad de la gracia. La tesis de Pelagio se hallaba en sintonía básica con la convicción que poseía los griegos acerca de la autarquía de la vida moral del hombre; la tesis de Agustín, en cambio, afirmaba que el cristianismo representaba una inversión de dicha convicción, a partir de la necesidad de la gracia en el actuar humano.

VISIÓN ANTROPOLOGIA DE SAN AGUSTÍN

 EXPERIENCIA DE SÍ MISMO Y DEL HOMBRE NUEVO[16]

Siempre reflexivo y conocedor de cuanto sabe e ignora, Agustín quiere acortar distancias, pues no soporta  la existencia de “agustines” lejanos dentro de él. Y antes de comprender quien es o que es realmente el hombre, buscó comprenderse a sí mismo. “Andando yo largo tiempo ocupado en muchos y diversos problemas, y tratando con empeño durante muchos días conocerme a mí mismo, lo que debo hacer y lo que debo evitar…”[17] .

 A parte de esto, Agustín apunta la descripción y apunte al desarrollo humano, gran aporte desde el punto de vista psicológico con la clasificación de las etapas del hombre, y el misterio humano de la vida a la muerte en su Epístolas, con rasgo dramático en sus sermones, debido a su formación humanística y afición por los espectáculos en edad moza: “Todos en esta vida somos mortales, y el día último es incierto para todos. En la infancia se espera la niñez; en la niñez la adolescencia; en la  adolescencia, la juventud; en la juventud, la gravedad; en la gravedad; en la gravedad, la senectud. Si se llegará a ellas o no, es incierto. Pero con todo, se las espera. Mas en la senectud no tiene que esperar. Es incierto hasta cuando le  durará al hombre la senectud, pero es cierto que no le queda otra edad que le sucede. Porque Dios quiso, llegué a esta  urbe en el vigor de la edad. Pero fui joven y envejecí”.  [18] 

 Agustín está convencido de que vale la pena la experiencia del hombre nuevo, ya que esta dimensión le ha descubierto el caudal del misterio humano[19]. Por tanto, el hombre  que conoce su grandeza debe saber que el ser humano es superior a la casa, porque la fabrica  (…). Más aún. ¿Por qué el hombre aventaja a los animales? Porque sabe lo que hace[20].

ESENCIA MISMA DEL HOMBRE EN SAN AGUSTÍN

San Agustín fue mucho más  allá que contar simplemente su experiencia  de vida, y aspectos naturales de la condición humana como lo esbozado a lo largo de todo este trabajo, él profundizó y fue a la esencia misma del hombre inquietándose del por qué de su conocimiento, existencia, de que estaba conformado, etc. Llegando ahora sí al punto concreto respecto al bosquejo de la Antropología Agustiniana, que tanta influencia tuvo en la Edad Media y aún en nuestros días, y  posterior a este ver el avance o puntos similares con Santo Tomás. Comencemos viendo las influencias en que se encuadra la Antropología Agustiniana.

 Influencias Neoplatónicas

Cuando hablamos de las influencias recibidas por San Agustín vemos en realidad, como él apela todavía a fórmulas griegas para definir al hombre, y en particular, a aquella fórmula de origen  socrático, que el Alcibiades de Platón hizo famosa, según la cual el hombre  es un alma que se sirve de un cuerpo.  No obstante, la noción de alma y de cuerpo asumen un nuevo significado para él, debido al concepto de creación, al dogma de la resurrección y sobre todo al dogma de la encarnación de Cristo. El cuerpo se convierte en algo mucho más importante que aquel vano  simulacro del que se avergonzaba Plotino.[21]

La novedad reside, en especial del hecho de que para Agustín el hombre interior es imagen de Dios y de la Trinidad. Y la problemática de la Trinidad – que se centra sobre las tres personas y sobre su unidad substancial y por tanto, sobre la específica temática de la persona – iba  a cambiar de modo radical la concepción del “yo”, el cual, en la medida que refleja las tres personas de la Trinidad y su Unidad, se convierte él mismo en persona. San Agustín encuentra toda una serie de triadas, que reflejan la Trinidad de diversos modos. Recibió fundamentalmente influencia de Platón y Plotino que a continuación expongo.

 

Platón

a)    Agustín aprende de la escuela fundada por Platón la existencia  de realidades no materiales, siendo estas verdaderamente inteligibles, y que por tanto lo espiritual es superior y tiene más entidad  que lo material. Pero todas las cosas incluso las materiales, advierte Agustín, son buenas. Rectificando con esta posición al platonismo en  este tema influido por él, en cuanto  que este le permite tener un concepto verdadero de Dios, como de un ser espiritual, y resolver, a la vez, el problema del mal, sin comprometer la bondad y el poder de ese Dios, concebido, ya al margen del platonismo como creador.

b)    La participación de los seres finitos en la Divinidad es, probablemente el elemento principal de la filosofía platónica, que incorpora Agustín en la sustancia de su pensamiento. En ella se contiene una explicación óntica y axiológica de los seres, especialmente del hombre. Colocando los entes como participación del Ser que es Dios, participando de su Unidad, inmutable verdad, y bondad. Para Agustín el hombre tiene esa participación por encima de todas las demás criaturas, Dios deja de ser un mero organizador como lo expone Platón sino de un modo absoluto, ya que sus perfecciones son su ser.

c)     Retoma las ideas de Platón, eternas incorpóreas, universales y subsistentes, trascendiéndolas al considerarlas como idénticas con Dios; con más precisión, con el Verbo creador.

d)    El innatismo del conocimiento  es fundamental en la doctrina platónica. Esta teoría gnoseológica afirma que conocemos en virtud del recuerdo suscitado por el conocimiento sensible, de las ideas eternas que el Demiurgo dio a contemplar a las almas antes de que habitasen en el cuerpo, cuando estaban en un mundo espiritual y celeste: San Agustín no admite esta teoría del conocimiento porque implica la preexistencia de las almas, entre otras razones, las ideas no se obtienen de los datos sensibles, que únicamente sirven de estímulo, sino que están presentes en el alma; bien sea desde su creación por Dios, o por sucesivas intervenciones  de la Divinidad que suscitan su actividad intelectual. Sustituye así la teoría platónica de la reminiscencia por la de la iluminación.

 Plotino

Dejando a un lado los puntos comunes que tiene con Platón, cabe anotar que Plotino tuvo gran influencia personal en San Agustín y se deja sentir como ningún otro filósofo, pero aunque tienen gran similitud bajo las formulas que describen al hombre y otros aspectos, el espíritu que las anima es muy distinto. Por ello en su concepción antropológica retoma Agustín elementos de Plotino pero correspondiendo a su concepción, entre los que tenemos:

a)     La famosa triada metafísica de Plotino, compuesta por el Uno, el Nous y el alma, no tiene sino una semejanza lejana con la Trinidad divina del cristianismo de San Agustín. La triada plotiniana carece de las características acentuadamente personales de la Trinidad cristiana; no tiene una naturaleza común y auténticamente divina que sea real  en las tres hipóstasis; la trascendencia sólo carece de inmanencia con respecto al Alma y al mundo sensible. La concepción plotiniana del Uno, la más cercana al Dios cristiano, si bien pone de relieve la trascendencia y el misterio de Dios, siendo así apta para fundamentar una teoría negativa, nos muestra a un Dios que, aún originando por emanación (no creando) todo lo que existe, carece de profundidad, es amorfo y está privado de cualidades y valores, en contraposición al Dios cristiano de Agustín que entra en relación personal amorosa con el hombre, lo que hubiera dejado atónitos a Plotino y a sus discípulos.

b)    San Agustín retoma la Unidad de Plotino, como un camino en que la ética se vierte en categorías ontológicas, formando parte, en una sustancia, del pensamiento de San Agustín; lo que ha servido para esclarecer los datos revelados sobre la moral y la ascética  humanas que converge en la espiritualidad cristiana, pero sometidas a una fuerte reelaboración, presentadas a continuación.

q  El Uno para Agustín, es un Dios personal, que  es al mismo tiempo Señor y Padre de todo lo existente y todo hombre.

q  La purificación del ser humano no se realiza con las solas y propias fuerzas, sino con la ayuda de Dios, la que se le pueden y deben solicitar, porque es un Dios cercano al hombre que nos escucha y nos da la virtud que necesitamos para alcanzar la perfección, que Plotino nos señala sin indicarnos el camino que a ella conduce y, sobre todo, sin decirnos los medios para conquistarla.

 c)     Plotino es señalado como el inspirador de la teoría agustiniana del conocimiento humano llamada de la iluminación, prestándoles el ejemplo y el concepto, de los que el origen más remoto es Platón. Lo que hace Agustín es elaborar esta famosa teoría y darle toda su profundidad y desarrollo, apoyándose en la Escritura, especialmente en el Prólogo de San Juan (Jn 1,9); cuyo fundamento metafísico – teológico de esta iluminación es el Verbo engendrado por el Padre, a cuya semejanza y bajo cuya luz de eterna verdad vemos, por la mirada de la mente, según la recta razón, la forma en la cual somos, lo mismo que la de cualquier otra cosa, a modo de verbo engendrado en nuestro interior, desde donde se da la iluminación[22], (experiencia interna). Pero distinguiendo una relación entre la luz divina, que es inmediata y una intuición directa, y la luz de la inteligencia. La iluminación agustiniana es el origen, la fuente de nuestros juicios; no el contenido de nuestras ideas. Es la claridad proveniente de la verdad, que  nos permite ver y juzgar la racionalidad de las cosas  en cuanto a su verdad, belleza o bondad moral. Es decir, en cuanto a lo  en ellas hay de más valioso: lo que hace a la realidad reflejo de Dios. Tema interesante en el ser y orientación de la vida conductora del hombre.

   Antropología Agustiniana

 

Penetrar en este tema, es introducirnos en otro problema al que San Agustín también dio mayor relevancia, el alma, y el cuerpo como elementos constitutivos del ser humano  y que como vimos en el punto respecto a las influencias neoplatónicas, retomó de Sócrates, donde el hombre  es un alma que se sirve de un cuerpo. Para la Antropología Agustina vamos a desglosarla a partir de tres aspectos: 1- Antropología Metafísica.  2- Antropología Cristiana de San Agustín.  3- La esencia del hombre es Dios y el amor.

[ Antropología Metafísica

El alma: Al detenerse en la misma realidad del alma, lo que San Agustín destaca es su naturaleza racional o intelectual. De ahí proviene que sea espiritual, que sea indivisible, y que sea inmortal, y cuyas dimensiones sustanciales son tema extenso de tratar, y que en la actualidad son puesto en contradicho al no creerse, por algunas corrientes de científicos y antropólogos, la no existencia del alma en el hombre, haciendo frecuentes las concepciones dualistas y pluralistas sobre la realidad infrahumana y humana.

El alma y el cuerpo: En relación con el cuerpo, el alma, para Agustín, es “una cierta substancia racional hecha para regir al cuerpo”[23]. Es una definición que señala, ante todo, su condición racional que le permite una superioridad cualificada para gobernar al cuerpo, sin la dominación despótica, o abandonándolo a merced de sus ciegos instintos. Pero esta preeminencia del alma no la separa, no la hace ajena al cuerpo, sino que, en cierto modo, la pone a su servicio en el más profundo sentido de la palabra,  poniendo de relieve Agustín la condensación e intensificación en el alma del ser del hombre.

El hombre, principalmente, es su alma. Por eso nos dice en otro texto que el hombre es un “alma racional que tiene un cuerpo”[24]. Sería así el cuerpo una propiedad del alma, no una dimensión del ser del hombre. Pero en otro sitio nos dice que “el hombre es un animal racional mortal[25] Aquí aparece la animalidad del hombre, su cuerpo, como una dimensión esencial del ser humano, lo cual es confirmado al señalarse su mortalidad, que es, según San Agustín, una característica del cuerpo y no del alma. Se da por tanto, una tensión dialéctica entre el cuerpo como una propiedad y el mismo cuerpo como ser del hombre. La antropología actual la ha resuelto en una síntesis que dice “Mi cuerpo es la realidad que yo tengo y que yo soy”.

El Hombre:

  1. 1.     Frente a Platón, que mucho más tarde tendría un seguidor en Descartes. Agustín no defiende un dualismo antropológico, en el que el alma y el cuerpo serían dos cosas extrañas y opuestas entre sí, solamente vinculados extrínsecamente para llevar a cabo una acción común, que no impediría su relación inamistosa, “cuerpo cárcel del alma”, etc. Agustín, también frente a Platón y a muchos de sus seguidores, no piensa que el hombre sea el alma de tal modo que el cuerpo venga a ser una circunstancia molesta y transitoria del mismo. Para  él, el hombre es alma y cuerpo. Por eso dice: “no es solamente cuerpo, sino el ser que se compone de cuerpo y alma. El alma no es todo el hombre, sino la parte superior de él; el cuerpo tampoco es todo el hombre, sino su parte inferior. Cuando el alma y el cuerpo están unidos, se denominan Hombre, nombre que no pierden aun cuando se hable de ellos separadamente”.[26]Aunque algunos lo acusan de negar la unión sustancial entre alma y cuerpo y desconocer la corporalidad como elemento esencial del ser humano. Punto a lo que Agustín responde  que “ es necio excluir el cuerpo de la naturaleza humana”.
  2. 2.     Respecto a las sensaciones, dice que no es debida a la acción del cuerpo sobre el alma, sino que es una actividad de ésta. Es el alma la que siente en el cuerpo: “ El sentir, dice, no es algo propio del cuerpo, sino del alma por medio del cuerpo”. En consecuencia, los sentidos pertenecen al cuerpo y al alma. En este breve resumen, se nos manifiesta la relación existente entre el alma y el cuerpo tal como la concibe San Agustín.

El hombre, en su cuerpo y en su alma, ha de ser considerado no abstractamente, sino existencialmente. No se ha de pensar al alma y al cuerpo por separado,  e intentar ver la relación que hay entre sus partes, como lo harán Descartes y Malebranche, sino se ha de considerar al hombre existente, real y concreto, ejerciendo la acción unitaria y bidimensional de sentir, que nos remite  a un ser, el hombre, que es una entidad unitaria compuesta de dos principios, mejor, coprincipios esenciales.

[ Antropología Cristiana de San Agustín

ø         Comencemos diciendo que  la concepción cristiana de San Agustín nos llevan a determinar que el hombre es imagen de Dios, obtenida por medio de la razón y a la luz de la revelación cristiana. El hombre es imagen de Dios debido a que por su inteligencia está al frente de todas las criaturas de la tierra. Así es como Agustín llega a conocer al hombre con más riqueza y profundidad que si solo fuera por la razón.

En un sentido estricto, únicamente en el espíritu humano se da esa imagen y semejanza. Y en ese espíritu encuentra Agustín, asombrado, varias imágenes de Dios que es Unidad y también  Trinidad. En el de Documentos Cristianos nos permite pensar que el hombre no es imagen de Dios por tener un alma racional, sino que es un alma racional por ser imagen de Dios. Es decir, lo original, primordial y fúndante en el hombre es ser imagen de Dios; después, como consecuencia necesaria, con posteridad lógica, no temporal, el hombre es un ser racional.

ø         En su de Trinidad, buscando en el espíritu humano una inteligencia analógica del Dios Uno y Trino, donde Agustín encuentra la esencia del yo, núcleo de la persona, tomando conciencia del enigma del misterio que el hombre es en sí, e incluso para sí mismo[27], en una  mezcla de admiración, al establecer en su ser la imagen de Dios, pasando a ser del misterio del hombre al misterio de Dios.

ø         El Hechos para Dios pasa a ser ahora el problema de la finalidad del hombre, nos conecta con la esencia misma de ser “un animal racional”, en relación con el trascendente, y su deber ser. Porque cuando se intenta decir lo que es el hombre, no debe ignorar su finalidad más intima, que es también constitutiva de su ser; de ese modo nos acercamos a la razón última y más profunda del hombre. Dios como su fin integral y expresado genialmente en las Confesiones “Nos hiciste, Señor para ti”[28].

La esencia del hombre es Dios y el amor.[29]

Con este tema tratamos un aspecto muy interesante que nos permite una pequeña aproximación ética del hombre y su acción. A partir de Sócrates, los filósofos griegos habían dicho que el hombre bueno es aquel que sabe y conoce, y que el bien y la virtud y la virtud consisten en la ciencia. Agustín en cambio, afirma que el hombre bueno es aquel que ama, aquel que ama lo que debe amar. Cuando el amor del hombre se dirige hacia Dios (y ama a los hombres y las cosas en función de Dios) es Caridad; en cambio, cuando se dirige hacia sí mismo y hacia el mundo y las cosas es “cupiditas”. Amarse a uno mismo y a los hombres no según el juicio de los hombres, sino según el juicio de Dios, significa amar de la manera justa. La virtud en San Agustín se encuentra en el amor.

CONCLUSIONES

Agustín se refiere en términos de amor, incluso al conocimiento de la verdad y de la luz que ilumina la mente: “Quien conoce la verdad conoce aquella luz y quien conoce aquella luz conoce la eternidad. El amor es lo que conoce”. Por lo demás, la fe nos enseña que la creación nació de un acto de amor de donación y que la redención surgió asimismo de una donación de amor. Filosofar desde esta clase de fe debía llevar necesariamente a esta reintrepetación del hombre, de su historia como individuo y de su historia como ciudadano, desde la perspectiva del amor.

Nuestras propias vivencias y experiencias por el transcurrir de nuestras etapas, nos llevan a consolidar un pensamiento frente a las cosas, el mundo y el mismo hombre. Agustín lo hizo más que nadie en sus confesiones, donde abrió su propio ser humano a una humanidad que aún busca el reflejo que ha de orientar sus vidas.

Para conocer al hombre se establece primeramente la comprensión y la cuestión de quien soy yo como persona, he de indagar en lo profundo de mi ser y actitudes humanas y comportamentales, con plena  sinceridad. De ese principio partió San Agustín.

Conocer al hombre es descubrir y vivenciar la relación con Dios su Creador. San Agustín estableció ese vínculo inseparable y constituible a la esencia misma de su ser.

Consideró al hombre como Uno indivisible, sin disgregarlo en cuerpo o alma, sin menospreciar sus partes, sino que todas juntas constituyen el ser del hombre.

San Agustín reconoció el gran misterio al que se enfrentaba cuando intentaba conocer al hombre y a sí mismo, internándose a su vez en el misterio de Dios.

Establece el código ético que une nuestra propia esencia con Dios nuestro Padre a través del Amor.

 

BIBLIOGRAFIA

 

¨      Documento del bosquejo de la visión antropológica de San Agustín.  ABBAGNANO, N.:  Historia de la filosofía, I (Barcelona 1973) 273; Blazquez, N. Introducción a la filosofía de san Agustín (Madrid 1984).

¨     ANTISERI Darío y REALE Giovanni. Historia del pensamiento filosófico y científico I. Segunda edición. Barcelona: Editorial Herder 1992., pp. 375-400.

¨      OBRAS COMPLETAS DE SAN  AGUSTÍN, B.A.C.; Angel Custodio Vega; Madrid, 1974, Editorial Católica. Prólogo

¨     CONFESIONES

¨     MOLINA PARRA Fray Rigoberto; Trabajo sobre “La Doctrina de San Agustín”, Presentado al Asesor Samuel Osorio, Teodicea. Manizales, Filosofado Terciarios Capuchinos; 1998.

¨     BRUGGER Walter S. I. ; Diccionario de Filosofía. Volumen 1. Barcelona. Editorial Herder, 1958. Pg 296.

¨     Filosofía de la Religión. Eduardo Maikinez.

¨     De Trinitate. BAC.

¨     Epístolas. BAC.

¨     De civ Dei. BAC.


[1] Tomado del de documento del bosquejo de la visión antropológica de San Agustín.  ABBAGNANO, N.:  Historia de la filosofía, I (Barcelona 1973) 273; Blazquez, N. Introducción a la filosofía de san Agustín (Madrid 1984) 7.

[2] Ibid.

[3] DARIO ANTICELLI, Diccionario de Filosofía.

[4] OBRAS COMPLETAS DE SAN  AGUSTÍN, B.A.C.; Angel Custodio Vega; Madrid, 1974, Editorial Católica. Prólogo

[5] CONFESIONES Caps. IV y V, Libro II. “El Hurto famoso de las peras”, “El aliciente del pecado”.

[6] IBID. Cap. X, Libro 4

[7] OBRAS COMPLETAS DE SAN AGUSTÍN, B.A.C.; Prólogo.

[8] MOLINA PARRA Fray Rigoberto; Trabajo sobre “La Doctrina de San Agustín”, Presentado al Asesor Samuel Osorio, Teodicea. Manizales, Filosofado Terciarios Capuchinos; 1998.

[9] IBID.

[10] SOLILOQUIOS.

[11] CONFESIONES Cap. VI. Libro 1.

[12] PASCAL, seguidor en tantas cosas a Agustín.

[13] BOSQUEJO DE LA ANTROPOLOGÍA AGUSTINIANA,  Documento.

[14] CONFESIONES Cap. IV. Libro 3.

[15] BRUGGER Walter S. I. ; Diccionario de Filosofía. Volumen 1. Barcelona. Editorial Herder, 1958. Pg 296.

[16] Filosofía de la Religión.

[17] Epist. 193, 19. BAC, XI (b), 55.

[18] Epist. 213, 1. BAC, XI (b), 235.

[19] De Civ Dei X, 12, BAC, XVI, 538.

[20] De Ord. II, 19, 49, BAC, I  685-686.

[21] En su propia obra Plotino  jamás habló de sí  mismo y tampoco quiso hablar de ese tema a sus amigos. Porfirio relata: “Plotino… mostraba el aspecto de alguien que se avergüence de estar en un cuerpo. En virtud de dicha disposición general, manifestaba recato en hablar de su nacimiento, de sus padres, de su patria. Le molestaba tanto someterse  a un pintor o a un escultor, que a Amelio – que le pedía autorización para hacerle un retrato- le contestó: “No es suficiente con tener que arrastrar este simulacro con el que la naturaleza nos ha querido revestir, y vosotros pretendéis  todavía que yo consienta en dejar una imagen más duradera de dicho simulacro, como si fuera algo que de veraz valga la pena ver” .

[22] De Trin. 9, 7,11 PL 42,967.

[23] De quant, an 13, 22 PL 32, 1048.

[24] Ibid, 19, 5, 5 15, PL 35, 1553.

[25] De civ Dei 9, 13, 3 PL 41, 267.

[26] Ibid, 13, 24, 2 PL 41, 399.

[27] Confesiones 4, 4,9

[28] Ibid 1,1,1.

[29] Darío Anticelli. Pg 399,400

ENSAYO TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

ENSAYO TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

Elkin Páez Ch

2000

Cuando hacemos referencia al proceso de como se da el conocimiento, debemos partir de que este se da en la relación del sujeto con el objeto, la manera como el sujeto cognoscente, es decir, el hombre, capta y percibe el objeto cognoscible, es decir, la realidad. Realidad que está imbuida en la vitalidad de nuestro ser humano, que se lanza a la comprensión de su existencia y lo existente.

A lo largo de la historia, el hombre se ha planteado diversos problemas y cuestionamientos que le permitan desarrollar una mejor comprensión y manejo del mundo que le rodea, estos planteamientos son innatos en él, y surgen primeramente, sin distinguir orden de clasificación, por la curiosidad que el mundo le causaba, y el crear medios y estrategias que le permitieran subsistir, incluso sobrevivir dentro de un mundo hostil, pero por sobretodo desconocido  por si mismo.

Lo anterior nos permite comprender que el proceso del conocimiento y la manera como se ha ido constituyendo como tal hasta nuestros días, se da en el proceso y bajo el enfoque del hombre, que como ser pensante da respuesta a sus inquietudes y desarrolla  técnicas para atender las necesidades que el espacio y el tiempo le han ido presentando para la gobernabilidad y convivencia con el mundo, dentro del mundo, para el mundo y con los del mundo, y diversas maneras que nos llevan a hablar en nuestros días sobre una verdadera teoría del conocimiento.

Teoría en la que grandes hombres como Hessen, Kuhn, Habermas, Bunge, Descartes y tantos otros nos han querido esclarecer de que manera se origina el conocimiento; surgiendo a la vez diversas corrientes (empiristas, racionalistas, positivistas, etc) que defienden a capa y espada lo que ellos creen como verdadero, es decir su propio conocimiento, el  punto de enlace del sujeto y objeto mencionados anteriormente.

Comencemos nuestro recorrido por los caminos del conocimiento, partiendo precisamente por el desconocimiento del hombre del mundo que habitaba y su necesidad de irlo comprendiendo y manejarlo, como parte indivisible de su ser, por el mismo hecho de pertenecerle y hacer parte de él, en su proceso evolutivo que dio origen y conformación a la ciencia, y su razón de ser hombre pensante.

El hombre en su esencia y existencia es la magna obra de la creación por ser el depositario de un universo que fue puesto en sus manos para poder conocerlo, gobernarlo y  hacer uso de él a su antojo y plena libertad, pero esta libertad y sometimiento como aparece más explícitamente en el Génesis[1], debía ir acompañada de un elemento que le permitiera dar uso a toda esa grandeza que aparecía frente a sus ojos y que él, con el paso del tiempo aprendería a conocer y manejar. Este elemento primordial que le permitiría dicho uso era la razón, el pensamiento.

En una  etapa inicial el sujeto se limita a contemplar y observar lo que le rodea, como un bebe, un recién nacido para este nuevo mundo que habría de habitar. Por supuesto, esta referencia solo hace énfasis al proceso de sistematizar y pensar dicho mundo, porque el hombre como tal tiene ciertamente gran grado de conocimiento y percepción del mundo.

Fijar un comienzo definido para establecer, a partir de allí, el nacimiento de un pensar científico resulta una tarea aventurada. Si bien es cierto que la ciencia, como actividad socialmente organizada, es privativa del mundo moderno, no puede desconocerse de que se hacía ciencia, de algún modo en la antigüedad, por lo menos en lo que se refiere a ciertos temas y  áreas del conocimiento. La dificultad se presenta por el hecho de que lo científico –como modo específico del conocer -, no surge de una vez perfilado y completo, sino que se va conformando en un proceso lento, generalmente discontinuo.

Se da ahora un proceso de observar sistemáticamente datos de un modo organizado y regular para encontrar respuestas a lo que no sabemos pero deseamos conocer.[2] Mediante observaciones bien hechas se pueden intimar muchas otras cosas, importantes sin duda, pero falta un trabajo teórico, esencial para que tales informaciones lleguen a esclarecer el núcleo de la cuestión de los conocimientos que deseamos asimilar.

Puntos de reflexión respecto a la teoría del conocimiento

  • Ø ¿Por qué el conocimiento es un producto histórico y social?

El conocimiento surge de la práctica social, de la manera como el hombre se relaciona con lo otro, con lo que le rodea y su interacción con quienes comparte su vivencia. Es producto social porque el conocimiento nace de la obligación de aprehender la manera como se vincula con los otros y en su condición de saber con quien lo hace. Descubrir las causas y el origen de las cosas, de qué están conformadas, su finalidad, y hacedor de las mismas.[3] Finalmente es social porque es la manera como el hombre se  relaciona e intercambia ideas con otros sujetos, naturaleza y propia realidad, complementándose mutuamente en la construcción del conocimiento y su lucha por alcanzarlo según su propia clase y condición.

Es producto histórico porque el sujeto se enmarca en un contexto estipulado que condiciona todo aquello que puede percibir y alcanzar,  dejando como resultado los deseos de volver a las fuentes que calmaron la sed de sus primeros interrogantes, y cuyo marco referencial, histórico y social le dieron sus respuestas condicionando de esta manera el surgimiento del conocimiento. Un hecho histórico puede  dar luces hacia donde  se dirige el conocimiento, el caso de la Revolución Industrial.

  • ¿ Cómo se condiciona el conocimiento?.

ü  Un hecho histórico puede  dar luces hacia donde  se dirige el conocimiento, o por el contrario ocultarlo y no dejar que surja y evolucione. Ejemplo Edad Media donde enfrentaron la fe  con la razón, impidiendo el avance científico por no estar acorde con los planteamientos religiosos.

ü  Otra causa que puede condicionar el conocimiento se da en las situaciones socio – políticas y económicas. En gran parte de las regiones campesinas de más escasos recursos no permiten que sus hijos estudien pensando que este no les es de ninguna utilidad a la hora de producir dinero con que sustentarse.

ü  La cultura, religión, actitudes físicas y psicológicas determinando el alto o bajo grado de desarrollo. En la cultura oriental de la Irán, Irak, India, etc. La mujer está impedida para estudiar fuera de actividades relacionadas al hogar, y otras actividades de servicio público como enfermería.

  • Que papel juega la ciencia en el discurso epistemológico desde lo ético y lo político?.

R.  La ciencia conduce y brinda los elementos necesarios para esclarecer la fenomenología humana, la observación de sus actitudes comportamentales y organicionales, del hombre. El papel ético juega su ficha clave en la manera como orienta el conocimiento humano, el saber científico para qué y favor de quién. Lo ético compete el bienestar mismo que busca lo político que está en servicio del hombre y su sociedad. Lo ético brinda las normas que regulan el aprovechamiento del beneficio de la ciencia para el hombre y no para su perjuicio. Lo político hace su parte hacia quien se destina el beneficio de la ciencia, a su vez la promueve y desarrolla mecanismos para que sus hombres hagan ciencia, y examina y establece los campos sociales hacia los cuales la investigación y la técnica permitan el desarrollo y el beneficio de la misma sociedad humana. 

  • Cómo se da el conocimiento en la relación sujeto objeto y el discurso a cerca de la realidad?

En la relación sujeto objeto se  manifiesta a través de tres aspectos de interacción  con la realidad que son:

–          Los modos de trabajar, conocer y ser.

–          La relación sujeto objeto se establece a partir del sujeto que capta su propia exterioridad de aquello que desea conocer, siendo esta la relación entre lo cognoscente produciendo los dos un proceso dialéctico a través de los cuales se capta la realidad

Posiciones teóricas que frente al conocimiento y la ciencia tienen  Platón, Bacon, Popper, Kuhn, Bunge y  Habermas

Desde el punto de vista de cada filósofo, trataron de dar respuesta a una serie de inquietudes, buscaron esclarecerlas para llegar a la verdad pero no mediante un conocimiento  empírico  que sólo era adquirido a través de la experiencia  sino que lo trataron de fundamentar de un rigor plenamente científico, sistemático y teórica.

Platón propuso su  posición respeto a la inferioridad de la doxa u opinión frente a la  veracidad de la ciencia o episteme.

Popper la ciencia surge a  partir de problemas y esto por la falibilidad del conocimiento y de la ciencia

Bacon sustentación y comprobación del conocimiento empírico a través de la estadística, acumulación de datos, observaciones y formulación de hipótesis, de las experiencias.

Kuhn apunta el conocimiento hacia la ciencia en el sentido amplio de la palabra, ruptura de los paradigmas de la ciencia  por el desarrollo del conocimiento.

Mario Bunge ciencia y conocimiento supeditados al saber cotidiano.

Habermas conocimiento y ciencia para un fin determinado, interrelación de reglas lógico – metodológicas e intereses directores del conocimiento.

BIBLIOGRAFÍA

SABINO Carlos A.  Los caminos de la ciencia. 1ª Edición. Colombia. Panamericana Editorial Ltda. 1996.

Documento de Andre Egg.


[1] Gen. 1, 26-30. La creación del hombre.

[2] SABINO Carlos A.  Los caminos de la ciencia. 1ª Edición. Colombia. Panamericana Editorial Ltda. 1996.

 [3] Causa Formal, Material, Eficiente, y Final dadas por Aristóteles que son en si  mismas lo que podemos conocer de un objeto determinado.

CULTURA JUVENIL, CICLO DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN

CULTURA JUVENIL, CICLO DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN

Elkin Páez Chingal

Octubre 18 del 2000

“Las culturas juveniles pueden contemplarse como una metáfora del medio ambiente del que surgen, no es lo mismo ser un joven del campo o la ciudad, de un estrato más alto a uno más bajo, etc. Por otra parte, las culturas juveniles diseñan estrategias concretas de apropiación del espacio: construyen un territorio propio”[1].

“La memoria colectiva de cada generación de jóvenes evoca determinados lugares físicos (una esquina, un local de ocio, una zona de la ciudad). Asimismo la acción de los jóvenes sirve para redescubrir territorios urbanos olvidados o marginales, para dotar de nuevos significados a determinadas zonas de la ciudad, para humanizar plazas y calles”[2].

Cada que nace un niño es una nueva manera de ver el mundo y una nueva construcción y aporte a la torre de la evolución de la humanidad. Cada joven que crece hace parte de una nueva constitución de pensamiento que, por la cercanía entre una y otra brecha generacional producen conflicto, cada generación nueva que nace supera a la anterior en cuanto pretende no cometer los mismos errores o simplemente disfrutar mucho más de lo que lo hizo la anterior generación. ¿O a caso qué joven no ha entrado en conflicto con los adultos?. Todos hemos tenido esta misma dificultad.

El conflicto está en que este cúmulo de enfrentamientos se dan en un mismo espacio, en una misma época, en un mismo contexto. Los adultos pretenden orientar este nuevo pensamiento, pero cuando se hace de manera violenta o muy laxa o sin compromiso, genera en las nuevas generaciones un enfrentamiento y reacciones más violentas en contra de tales posiciones.

La lucha por marcar territorio y demostrar autoridad en los adultos y libertad en los jóvenes, que tienen una mente muy lúcida del mundo aunque insegura, hace que se den tan marcadas diferencias en las expresiones que una y otra generación tienen del mundo, creando entorno así, como lo plantea el documento, nuevas manifestaciones culturales. ¿Pero acaso el mundo y sus sociedades no han ido evolucionando por nuevas formas de pensarlo, sentirlo y vivirlo, siendo los pensamientos juveniles los que construyen el mundo que quieren habitar?. ¿Pero acaso los jóvenes no se hacen también adultos y juegan el papel importante de formar a las nuevas generaciones en el pensamiento que ellos tuvieron del mundo, además que se sienten impotentes cuando no lo logran?.

La situación como la investigó Freeman, me parece más válida cuando se observa que las manifestaciones culturales juveniles son algo natural, anexando, como proceso evolutivo de la humanidad. La dificultad y el punto central, se encuentra en el hecho de que ésta nueva expresión debe ir de la mano y orientada por la experiencia adulta. ¿Pero cómo hacerlo?.

Este si es un punto importante, ¿cómo unir dos o hasta cuatro generaciones que comparten el mismo espacio, tiempo y contexto?pueden convivir y aportar más al mundo desde una conciencia universal y de alteridad?. La educación y la formación son  el punto clave, pero ésta jamás será efectiva en la manera que no parta de la individualidad y particularidad de cada sujeto, pero con la conciencia clara de la eticidad que contribuya para que todos vivamos en este mundo, con conciencia de evolución sí, pero no de destrucción, de normas para la convivencia que ayuden a la libertad y desarrollo de cada ser humano.

Es claro que lo anterior es lo utópico, pero a su vez la única alternativa, pero en la que juega un papel importante el diálogo que pueden tener una generación a otra, que obviamente tienen sus propios espacios, pero que pertenece al espacio que todos comparten, por ello, más que imponer, es sensibilizar con las estrategias que se necesiten para saber que lo que alguien haga afecta a los otros.

Es un punto que corresponde a los adultos, por ser quienes tienen la experiencia, pero por sobretodo porque también fueron jóvenes y son concientes que estos últimos también tienen su aporte y quiere ser validado, en caso de que no se haga es lo que genera reacciones culturales en contra de todo y del resentimiento de no ser tenidos en cuenta en su propia época, buscando un espacio que solo les va a ser dado cuando sean adultos, repitiendo el ciclo violento de quererse imponer aún a costa del pensamiento de la nueva juventud que tiene que soportar sus insatisfacciones e inmadureces.

 


[1] Carles Feixa Pompols en el artículo de “La ciudad Invisible, Territorio de las culturas juveniles”.

[2] Ibid.

UN CONFLICTO SIN SENTIDO QUE SOLO AFECTA A LOS NIÑOS

UN CONFLICTO SIN SENTIDO QUE SOLO AFECTA A LOS NIÑOS

 Elkin Páez Chingal

Agosto 6 del 2000

 

Relatoria de los Artículos: “Estudio sobre el impacto de los conflictos armados en la infancia”. GraÇa Machel.   

“El conflicto armado en Colombia”, Horacio Arango.

 

El eje central de los dos textos toman como punto de  referencia el sentir que se tiene ante el conflicto armado de nuestro país colombiano, como una violación de las leyes nacionales, internacionales humanitarias y derechos humanos, que fueron creadas con el fin de proteger la dignidad humana violentada por  una guerra que solo afecta a la población civil y en especial a los niños.

En épocas actuales donde el conflicto armado por la obtención del poder se agudiza, en una serie de  enfrentamientos directos de guerrilla, paramilitares y ejército en medio de la población civil, donde se destruyen pueblos enteros ante la mirada impávida de sus habitantes que no tienen más alternativa que la de salir huyendo, si pueden, o morir bajo la barbarie de los que así mismos se atribuyeron el título de jueces de sus vidas, surgen una serie de organizaciones de ciudadanos que buscan rescatar el grito silencioso de niños y personas ajenas al conflicto de  las tapias ruinosas y paredes demolidas por los cilindros de gas que sobre sus cabezas cayeron, por unas causas que aún o ni siquiera alcanzan a comprender.

Estas organizaciones que se han interesado por nuestra  situación actual, como lo son la UNICEF, NACIONES UNIDAS, CONVENCIONES DE DERECHOS HUMANOS Y DE LOS NIÑOS, etc;  recogen el sentir de la gran mayoría o resto de pueblo colombiano que se encuentra  en medio del fuego cruzado de otro de “grupo de personas, también colombianos”, quienes en su afán de protagonismo pretenden defender unas “causas dizque justas”, que en su parecer son las que necesitan todo el pueblo colombiano, teniendo el descaro de pensar que son ellos quienes:

Primero: Tienen la razón de ser de toda la humanidad en su ideología, la fuente de deseos para lo que nuestro habitante colombiano de campo o ciudad necesita para ser realmente feliz, el futuro prodigioso, maravilloso y encantador para nuestros niños y nuestro país que está en sus manos, y la prosperidad del hermoso campo que ellos pretenden sembrar con el abono de las cenizas de pueblos que ellos generosamente se han encargado dejar con sus bombas, y ciudadanos quemados luego de sus tiernas torturas, para que así se den esa belleza de frutos con sabor amargo de lágrimas de desplazados, odio y resentimiento ante la vida de niños enrarecidos;

Y segundo, el creer que con su método pueden alcanzar el país lindo que nuestros niños disfrutarán en un futuro a base de torturas y masacres, sometimiento y rendición a los pies de la siniestra y salvaje mente rellena de traumas sociales, problemas de socialización, taras psicológicas y vacíos reeducativos, dignos de la atención de nuestra profesión de PEDOGOGOS REEDUCADORES o prioridades con las que parte una buena campaña presidencial, y que poseen y nos ofrecen tristemente los dirigentes y seguidores acérrimos de dichos grupos armados como fuente de empleo, claro si no nos imponen antes una dictadura; ¡ah! y sin olvidar que todo lo anterior se puede disimular y embellecer, como con la FEA, a base de discursos y retórica ideológica gastada y desfigurada, por no decir barata, que aflora en las mesas de diálogo de paz, “palabra por cierto bastante grande y abstracta al pensamiento filosófico y científico lingüístico coartado en el poco presupuesto invertido para su análisis y discusión”, por parte y parte de quienes en sus manos tienen el destino de la medio bobadita de 45 millones de habitantes, o no se cuantos dice el DANE que somos los colombianos sencillos, malgeniados, bulliciosos, peleones, etc, según apreciaciones que se tenga del común de la gente colombiana.

Mi interés y necesidad surgida con base en las lecturas de los discursos realizados a partir de las CONSULTAS hechas por las organizaciones internacionales, veedoras del cumplimiento de los Derechos humanos y en especial de los Niños, que son quienes más reciben el impacto de las guerras y de quienes de alguna manera se han ido sensibilizando con lo que a diario se ve en las noticias o lo que escribí al principio, y del  agradecimiento a quienes se sintieron colombianos y partes de este cuento de la construcción del mundo que disfrutaremos en unos años con nuestros niños y que dieron viabilidad, al menos en el discurso, sentar un precedente ante lo que esta guerra sin sentido está ocasionando a nuestra patria, y no a los pocos que en su omnipotencia y pretensiones de dios se han adueñados de nuestra patria sin hacer relativamente nada.

Por ello es clave romper con los sofismas de creer que aquí en Colombia no está pasando nada, porque en nuestra cotidianidad universitaria de Niza a otros barrios o pueblos no escuchamos las ráfagas, detonaciones y los gritos, que si escuchan y padecen nuestros hermanos colombianos de los pueblos que nos dan la papa y los alimentos con los que gracias a Dios nutrimos nuestros cuerpos para comprender la realidad nacional.

Creer que 200.000 póngale 1 millón,  son más que 45 millones, incluyendo los niños de los que en tantas ocasiones nos han dicho que de vez en cuando escuchemos, y que el Padre Horacio Arango, SJ. en su discurso el Conflicto Armado, bellamente nos los describe como consenso en los procesos de paz, hasta los niños traumatizados por las guerras, sea porque fueron enfilados, o porque padecieron con sus familias al drama de ser desplazados, nos dan el ejemplo del perdón, el afecto, la amistad, el poder mirar a los otros con igualdad, sin desprecios ni pretensiones superioridad, que esos 200.000 o millón en alguna ocasión perdieron su inocencia a causa inclusive del gobierno, otros 300.000, y que por sus historias de vida piensan que repitiendo el ciclo de violencia y de venganza en toda una patria van a lograr sanar las heridas que en sus vidas recibieron.

No es de pensar que es así, con violencia como solucionamos las cosas, ya que los estudios nos han demostrado los impactos que han ocasionado, no solo en Colombia sino en todo el mundo, los efectos de una guerra que ya estamos padeciendo, pero tampoco es de pensar que no haciendo nada, ni dando de comer, ni vestir, ni de recreación, ni de expectativas a explorar la creatividad de nuestros jóvenes y profesionales se van a solucionar las cosas. Ni tampoco creyendo que depositando el peso de nuestra patria en unos pocos, sea guerrilla, paramilitares, gobierno, ejército, policía, cruz roja, ongs, etc, se da la solución de nuestros conflictos. Es en la concientización de todos y en el apretarnos el cinturón y amarrarnos  bien los pantalones para exigir que unos pocos, que necesitan de nuestra ayuda, actúen como niños malcriados que con hacer la pataleta nacional se les va a dar todo lo que piden.

Esto no puede ser así, necesitamos comenzar a formar a nuestros nuevos gobernantes como unos buenos padres y madres que sepan brindar a todos los hijos de esta nación colombiana lo mejor que necesitan con libertad y autonomía, pero que sepan también corregir y orientar con amor exigente en el momento cuando por su niñez e inmadurez crean que las cosas solo tienen que dárselas cuando quieran, sino que también aprendan a conseguirlas y valorarlas cuando las tienen.

Es decir, los millones restantes al conflicto dejamos tanta conformidad y permisividad exigiendo y dando lo mejor a los que nombramos como nuestros gobernantes, con la claridad de que solo están cumpliendo una función que el mismo pueblo necesita, y no es el pueblo el que se somete al gobernante como ha sido la concepción y la lucha de poder, sino que lo elegimos como un servicio que ayude a equilibrar los recursos de todos.

Por tanto mis amigos guerrilla y paramilitares, es válida la defensa del pueblo que dicen querer hacer, pero no se puede permitir que sea a base de sangre y destrucción, sino pelándonos las manos de trabajo y dando autoridad moral, esto va para la iglesia, “Todos”, como se debería formar a los niños, como debemos comenzar a hacer patria. Y si lo que quieren es poder con mucha pena les decimos que somos más, y aunque no tenemos una propuesta clara para toda la nación, la de ustedes tampoco nos sirve, sino que entre todos debemos realizarla.

A MI MENTE INQUIETA Mis memorias literarias…El día que…simplemente escribí… VERSOS LIBRES

A MI MENTE INQUIETA / VERSOS LIBRES

Elkin Páez Chingal

1997

Frente a mis ojos acontecen muchas imágenes

las cuales se despliegan e influyen intensamente.

 

La caricia suave de mi mente las recibe,

las define e interpreta,

más el corazón ansioso de vivir no desea todo aquello.

 

Las cosas pasan frente a mi corazón… y el es libre,

vive cada momento intensamente

y no se aprisiona por las imágenes…

 

Pero la mente se contrapone

y le interpela su poder,

se arroja sobre él

cohibiéndole la gracia se sentir.

 

Más la gracia de la unión

de aquello que los hace inseparables,

derrota la barrera que los separa

fundiéndolos en uno solo

y conformando aquello que soy.

 

Nada se contrapone,

llega el equilibrio y mente y corazón

se funden en un solo espíritu,

Espíritu que se expresa a través de un cuerpo

y cuerpo que es materia y expresión de lo existente.

 

Y es entonces,

cuando todas aquellas imágenes que se cruzan en mi mente

cobran vida, sentido y realidad

y mi mente inquieta

aprende a volar

haciendo su nido

entre lo real y lo ideal.

UN MUNDO EN EL QUE QUEPAMOS TODOS / FORMACIÓN EN GRUPOS

UN MUNDO EN EL QUE QUEPAMOS TODOS

FORMACIÓN EN GRUPOS / FUNDAMENTADO EN EL LIBRO EL JUEGO Y EL ARTE DE SER HUMANO

Elkin Páez Chingal

Mayo 19 del 2001

Cuan difícil es expresar para un individuo un sentimiento, una palabra, un pensamiento, cuando se sabe que va a ser recibido por otro, que tiene su propio sentimiento, palabra, o pensamiento. Es un individuo que deja de ser  uno para ser dos, y dos con otro que ya son más y juntos todos conforman un todo y una agrupación diversa, variada.

Son juegos de palabras pero que en la realidad de la interacción hacen mucho más compleja esta relación del uno con el otro, y otro y otros más que comparten un mismo espacio y una misma posibilidad de todos juntos poder estar, en ese mismo espacio y tiempo similar.

Cuando se habla de grupo, se viene a la mente la reunión de personas que comparten un mismo fin, fin que es el desarrollarse dentro del mismo y alcanzar  objetivos comunes. Dentro de este se experimentan vivencias que enriquecen las relaciones con un cúmulo de sentimientos, pensamientos, recuerdos, acciones, del mismo con el otro, y ese otro que va ampliando su definición hacia un concepto más específico, en cuanto al tipo de relación y afinidad que se establezca y el tipo de contacto que se dé.

Pero, ¿qué hace de especial  el que se esté hablando de grupos?, y ¿por qué entonces se habla de formación en grupos?, ¿qué dificultad existe en la formación de los mismos, cuando ya se sabe que se trata de la unión de más de dos personas que comparten un mismo fin?.

Desde el plano conceptual, por lo menos por ahora, no representa ningún problema, pero cuando se pasa a la realidad y se observa que no estamos hablando de palabras de otro y otro que se juntan, sino de personas que se juntan, cambia la cosa, porque deja de ser un problema de palabras juntas, para encontrar las palabras justas que nos hablen de lo que es en sí un grupo y añadiendo, todo lo que se vive en este.

Por ello, paso a expresar mi propia experiencia, donde mi yo interactúa con el otro, y observo que desde el plano conceptual existen muchas vivencias, en mi respectivo grupo, de gran riqueza y variedad, que me hacen difícil una definición en palabras cuando la experiencia las sobrepasa, y más aún, cuando en mi misma definición caigo en cuenta de dar respuesta a que grupo específico me estoy refiriendo, o cual es el sentido y finalidad que pretendo, ya no solo de un grupo, sino a los determinados grupos a los que pertenezco, buscando entonces, si hablo en este plano de escribirle al grupo en general, las palabras más adecuadas para referirme a este.

Sigo con este juego de palabras, como una forma de expresar la experiencia tenida con el libro el juego y el arte de ser humano, en donde experimentaba con emoción como la palabra bien encausada, era capaz de desenmarañar el vivir humano, precisamente en palabras, y un cúmulo de  vivencias escritas que explicaban variedad de formas de interacción en cada grupo humano, y cómo la palabra misma cobró tal fuerza en el curso humano, de su juego eterno, como el medio para conservar la existencia misma del grupo, a través de este elemento vital de la palabra, como el medio de comunicación donde uno y otro establecían contacto y la relación de cercanía o lejanía, cuando no había una suficiente capacidad de comunicación.

Claro, solo me he quedado con las palabras, ¿dónde quedan los demás elementos con los que el hombre hace que realmente se sienta en grupo, como las emociones, las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos, disertaciones e imaginaciones, eso desde el plano interno del sujeto, ¿y el cuerpo mismo, como expresión externa, en todas sus dimensiones, y palabra añadida pero sin la cual no habría posibilidad alguna de grupo, ya que se podría, desde mi experiencia con el otro, que se necesita del cuerpo como elemento vital con el que puedo establecer contacto directo con el otro y experimentar ahora sí aquellas sensaciones y pensamientos que buscan definir mi experiencia con el otro y que las hago según como hayan sido escritas en poemas, relatos, prosas, crónicas, proclamas, cuentos, etc, y el pretexto que dio para utilizar infinidad de formas que el hombre en su juego mismo y arte de ser humano ha encontrado para definir su relación con el otro, por ahora que es el tema a tratar. Me  pregunto incluso, como otro punto a ver y que se me ocurre, ¿si he de necesitar de este cuerpo para conformar un grupo?.

¿Por qué utilizar en este caso las palabras?, elemento creado en el juego y el arte de ser humano, capaz de conformar un grupo – concepto con el que estamos definiendo lo que aparece al principio – , o por  el contrario destruirlo todo como expresión de reclamo o en el caso nuevamente contrario, conformarlo por la buena o mala comunicación existente.

Si el problema para que exista un grupo es solo de palabras, y aportando al título de este escrito, que es mi intencionalidad dejar plasmado, solo bastaría, para el juego y el arte de ser humano, que no puede estar solo y necesita del otro y otros conformando un  grupo, encontrar las palabras adecuadas para ello y se acabaría el problema.

Pero como lo dije, ¿será solo un problema de palabras? Acaso no es más bien un  problema de significados y que desde mi experiencia en el grupo, se interprete de cada palabra?, ¿pero acaso el otro y los otros no tienen sus propios significados a las palabras que utilizan para definir sus propias experiencias?.

¿Qué problema no?, Claro que ya está solucionado, para que no nos asustemos, y en esto está el sentido más vital del “grupo”, que no voy a definir pero que sí concretizo, como el verdadero entendimiento y concordancia, más nuevas palabras que añado y que si se quieren definir pueden ser consultadas en el diccionario, que garantiza su existencia en la posibilidad de relacionarse con el otro. “UN LENGUAJE COMÚN A TODOS”.

 

Hasta ahora tampoco hay nada nuevo, es decir que un grupo es aquel que comparte un mismo lenguaje, pero si hago nuevamente referencia al título, de ¿por qué expreso entonces, formación en grupos, un mundo en el que quepamos todos?,   que no es planteamiento nuevo, pero no se ha solucionado.

¿Qué fragilidad estoy encontrando en la definición de grupo cuando hablo de mundo y que quepamos todos?, o ¿acaso no será que en mi intencionalidad por acomodar esta idea de grupo, no esté utilizando palabras adecuadas, o las utilice sin un orden lógico establecido que de validez a lo que estoy diciendo?.

Bueno ese no es el punto, bueno si, lo que sucede es que si todo grupo, para serlo tiene en común el lenguaje, y si ya no vemos el grupo como un espacio reducido, es decir para los que comparten el mismo lenguaje, ¿cómo garantizar que una variedad de lenguajes, (que en este caso hice referencia netamente a la palabra) dé la posibilidad de existencia a cada grupo, en su lenguaje propio, pero en el lenguaje común que no busque afectar al otro, añadiendo para esto palabras como la intencionalidad, el desarrollo, las necesidades, progreso, justicia, paz, el futuro, etc, palabras simplemente, pero que han ocasionado guerras y la destrucción de grupos humanos, en su afán por imponerse unos a otros, cuando finalmente y en uso de la palabra, lo que buscan en sí es un espacio propio en el que quepan todos, claro es el problema de la globalización, otra palabra que demuestra el problema del lenguaje en el arte del ser humano, pero que no que no pongo como título, porque no es mi interés resaltar, quedando abierto el espacio a las palabras de todos y no solo las mías.

Gracias por este espacio de lenguaje para poder expresar le necesidad como individuo en grupo de tener un mundo en el que quepamos todos.

UNA INVITACIÓN A QUE REFLEXIONEMOS EL POR QUÉ SOMOS SUJETOS ÉTICOS

CONFORMACIÓN DEL HOMBRE COMO SUJETO ÉTICO

 

INTRODUCCIÓN

Para nadie es extraño saber que el hombre es un sujeto ético, que se encuentra regido por normas, leyes y parámetros de vida, que regulan su actuar y comportamiento en medio del contexto en el cual se desenvuelve. Asimismo el hombre ha necesitado construir y valerse de dichas normas, valores y leyes para poder vivir y ser en este mundo; de otra manera se vería indefenso y supeditado a ser “otro más”, dominado por el universo, sin la conciencia plena de lo que es y significa el espacio que habita con la capacidad que tiene de transformarlo, bajo una libertad excepcional que lo hacen único ante las demás especies de la naturaleza con los que comparte esta “morada” . o .”Ethos”[1].

En este trabajo se tienen en cuenta los siguientes interrogantes, como ejes temáticos que permiten reflexionar el entorno ético del hombre en un contexto universal que ha propendido por el desarrollo humano, pero que a su vez se ha visto atacado por la manifestación de la violencia que reacciona en contra del objeto de estudio de la ética misma, “el ser del hombre en su morada.”.

Pero, ¿Cómo surge esa necesidad del hombre por implantarse a sí mismo normas y principios éticos? . ¿Esta conformación ética en el hombre es algo natural o una invención Convencional?

*      ¿Por qué el hombre llega a constituirse en un sujeto ético dentro del mundo?.

*      ¿Qué es en sí la ética y qué significado ha tenido para el hombre en su relación con la manera de ser y estar en el mundo? .

 

II. NATURALEZA ÉTICA DEL HOMBRE

Y SU ESTAR EN EL MUNDO

El hombre es un sujeto ético que, por la regulación de sus actos, va construyendo su propia naturaleza humana, ya que, a diferencia de los demás seres de la naturaleza no la posee, sino que debe construirla y determinarla, según su conciencia y estado de abstracción de su propio entorno y morada .

Como seres partícipes de este mundo, nos constituimos en una especie ética por dos razones fundamentales[2]:

1). Porque nos movemos en el mundo con un grado de libertad infinitamente mayor que cualquiera de las especies de la naturaleza, superamos los determinismos físicos o bióticos que las leyes naturales proporcionan a cada especie para responder a determinadas situaciones, como es el caso del mimetismo en los invertebrados, los picos de las aves, la agresividad y fiereza de los felinos, el cuello largo para alcanzar alimentos en la copa de los árboles y una infinidad de características biológicas a cuantas especies hay, que el ser humano, a diferencia de la naturaleza, desarrolla y apropia según sus necesidades y gusto.

Esta libertad para decidir sobre los actos que vamos a realizar para responder ante determinada situación, surge del hecho de ser nosotros la especie menos acabada de hacer y por lo mismo más abierta a muy variadas posibilidades de desarrollo, de completamos e intentar hacerlo mediante la adaptación e innovación ante cada situación, con respuestas hacia los otros de las cuales nos asombramos y nos vemos afectados por ellas, gracias a la gran libertad que tenemos de poder escoger y rectificar nuestros actos por la reflexión ética de los mismos.

2). Somos la única especie natural que tiene que dar cuenta de sus actos y justificar su conducta ante una sociedad en la que se constituye y se establece su morada.

Así pues, se puede decir que, la ética y la moral son inherentes a la vida del hombre como personas y como miembros constitutivos de una sociedad. Existe una compenetración entre hombre y naturaleza que establece de donde surgen las dos razones anteriores y fundamentales de por qué el hombre es un sujeto ético, y que pueden dar algunas pistas de donde surge la manifestación ética en el hombre, partiendo de la misma relación que se da entre hombre y Mundo.

 

La madre Tierra se extiende vaga y solitaria en la quietud y tranquilidad de sus designios ya establecidos. Sus especies internas    confluyen en         un mundo  mágico   de paisajes de ensueño,         de intercambios, simbiosis y cadenas alimentarlas, reguladas únicamente por las leyes de la naturaleza.

Una a otra especie son útiles entre sí y no necesitan más que dejarse atrapar por la gracia de una Creación que les dio la posibilidad de existencia e interacción, sin la mínima necesidad de pensar en el futuro, ni la preocupación de dictaminarse a sí misma normas para convivir o para alcanzar o construir sus proyectos de vida.

No existe entre la naturaleza parámetros, ni juicios de valor de bueno o malo; tan solo la vida misma regula y establece sus normas de supervivencia; y cualquier cambio que se arranque de tanta quietud y plenitud natural, se debe a las palpitaciones de la Madre Tierra, que origina montañas, mares, los surcos de los ríos con sus valles, dando una nueva ubicación a cada especie según su condición física ya establecida.

Por consiguiente, la naturaleza, en medio de su pluridiversidad de formas y manifestaciones, se encuentra ya determinada a un mundo que no puede escoger y que no hace consciente, sino que se asienta en un orden preestablecido desde la creación que lo regula todo y que no le deja más avance y transformación que la evolución de sus especies; a partir de cambios drásticos del mundo en que habita

 

¿Qsucede entonces con el hombre que igualmente hace parte de esta naturaleza?.

Surge de entre ella como un animal cualquiera, una especie como otra, que cohabita con las demás y que se rige por su instinto natural. Nace indefenso y desproporcionado en cualidades físicas para sobrevivir en este mundo indómito, pero con la gran diferencia que, su instinto natural, ha sido dotado de la racionalidad que lo lleva a optar por la posibilidad de no conformarse con solo estar en el mundo, como lo hacen las demás especies que se ven supeditadas a un orden establecido y acabado, sino que hace de su vida, la comprensión y reflexión de la manera de ser y estar en el mundo; crea su hábitat, su entorno, su Ethos; y pasa del instinto a la determinación del carácter y comportamiento propio de su actuar .

A diferencia de los demás seres de la naturaleza que aparecen con la plenitud de ser , el hombre con su racionalidad debe superar la barrera de la animalidad y encontrar a sí mismo aquello que es.

A diferencia de los demás seres que son acabados, el hombre es un ser inacabado. Su vida es un proceso en constante autoconstrucción por su autorrealización. El animal no puede salirse de los límites que le presenta la naturaleza. En cambio, el hombre a lo largo de toda la historia de la humanidad ha ido rompiendo sucesivamente todos los límites y los obstáculos que la naturaleza y el medio le han impuesto, para ubicarse a sí mismo en el espacio que crea conforme al desarrollo de su conciencia de lo que es ser y estar en el mundo, siendo este punto lo que busca hallar el estudio de la ética.

 

III. CONFIGURACIÓN ÉTICA DE LA PERSONA

Y SU SIGNIFICACIÓN

Después de saber que por naturaleza el hombre es un sujeto ético, tengamos en cuenta que el concepto de ética ha sido una creación cultural y se constituye como un problema del lenguaje para los griegos, quienes fueron los primeros en plantear esta problemática, que luego la retomaron los distintos filósofos hasta darle la connotación que en la actualidad tiene. Por ello en el tema siguiente analizaremos la configuración de la ética desde su etimología, como una manera más de reflexionar el sentido mismo que ha dado el hombre a esta palabra como un mecanismo para conducir y regir su vida a través de ella.

 

A.   ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICACIÓN GRIEGA

Tomemos como punto de partida, para abordar este tema, el concepto de la ética desde su etimología y significación:

La palabra ética procede del vocablo griego Ethos, que posee dos sentidos fundamentales :

1.  Según el primer sentido y más antigua concepción, significaba residencia, morada, lugar donde se habita. Se usaba, sobre todo en poesía, con referencia a los animales, para aludir a los lugares donde se crían y encuentran, a los de sus pastos y guaridas. Luego, se aplico a los pueblos y a los hombres en el sentido de su país y lugar de residencia dentro del Estado.

Esto lleva a definir la ética como la relación que tiene el hombre con su mundo y con los demás hombres con los cuales habita y coparticipa de esta morada que Sirve de residencia y hogar para sí mismo y muchas más especies.

La acepción de la palabra Ethos se ha visto filosóficamente prestigiada y resignificada en nuestro tiempo por filósofos de la talla de Heidegger , quien la concibe como el pensar que afirma la morada del hombre en el ser, la verdad del ser como elemento originario del hombre. Concepción que expuso en su Carta sobre el humanismo y donde nos hace notar que la ética para él, es lo mismo que Ontología o estudio del ser, pero añadiéndole un nuevo aspecto, como el estudio del ser desde su propia morada.

La concepción de la Ética como Morada, que ha sido retomada también por muchos autores modernos y contemporáneos, ya se había comenzado a ver desde las Categorías aristotélicas. Pero con un tinte especial, ya tenía en cuenta que, la relación de la ética con su acepción de “lugar” , no se refiere ahora al lugar exterior o país en que se vive, Sino del lugar que el hombre porta en sí mismo, de su actitud Interior, de su referencia a sí mismo y al mundo.  El Ethos es el suelo firme, el fundamento de la praxis, la raíz de la que brotan todos los actos humanos en su propia naturaleza.

La interpretación del Ethos como él “desde” del hombre es, parcial pero no arbitraria. Hay rastros de la Ética bajo esta acepción en Aristóteles y Zenón el estoico que sostienen que el Ethos es la fuente de la vida de la cual manan los actos singulares.

Pese a la anterior posición de la ética como lugar, la acepción del vocablo Ethos también atañe directamente a la ética, significa modo de ser o carácter.

2.  Siguiendo con el texto de Aranguren, pasa este a retomar a Xavier de Zubiri, quien ha precisado la significación de la ética como referente al Modo de ser y carácter de la persona con las siguientes palabras:

El vocablo Ethos tiene un sentido infinitamente más amplio que el que damos a la palabra ética. Lo ético comprende ante todo, las disposiciones del hombre en la vida, su carácter, sus costumbres y, naturalmente también lo moral. En realidad se podría traducir por modo o forma de vida, en el sentido hondo de la palabra, a diferencia de la simple “manera[3]” de ser.

En este sentido, la ética no solo busca determinar el modo de ser y estar del hombre en el mundo, sino que busca especificar bajo que carácter y costumbres ha de habitar dentro de este y cuál es la forma de vida que tiene que llevar dentro de dicha morada. Concepción esta que, como mencioné anteriormente, ha sido la más aplicada al objeto de estudio de la ética, ya no a la vida sino al carácter adquirido en ella.

Pero ahora retengamos y hagamos énfasis en lo que significa la palabra “carácter” dentro de la concepción de la ética; Carácter, pero no en el sentido biológico de “temperamento” , dado con las estructuras psicológicas, sino en el modo de ser o forma de vida que se va adquiriendo, apropiando, incorporando, a lo largo de la existencia.                                                                      

 

B.  APROPIACIÓN DEL ETHOS, CARÁCTER O PERSONALIDAD MORAL[4]

A la vida venimos con una naturaleza”, con un haber” dado por determinaciones biológicas o genéticas. Pero a lo largo de la vida conquistamos un carácter, un haber” por apropiación de la cultura, educación comportamientos particulares, y este “haber” es el que importa a la ética. Lo que se ha llegado a ser con lo que se era por naturaleza, es decir una especie o ser más en el universo, un objeto, un animal, y lo que en ella y sobre ella hemos impreso desde nuestra condición humana: el “carácter[5]“, nuestra personalidad y construcción de la sociedad.

El Carácter éticamente considerado es, la personalidad moral del sujeto, que configura su ser según su concepción de lo que es bueno o malo y que lo lleva a actuar según la regulación que le da su propia personalidad a todos sus actos, considerándolos apropiados o no a sus propios juicios.

¿Cómo acontece esta apropiación del carácter en la persona[6]?. Es la etimología      quien  nos         lo       dice, según hace    notar Aristóteles, recapitulado por Aranguren : Ëthos deriva de Ethos, lo cual quiere decir        que el carácter se logra mediante el habito, que   el       Ëthos no es         lo mismo que el phatos (Temperamento), dado por naturaleza, sino que adquirido    por         hábito         (virtud o vicio). El Ethos se      adquiere      mediante hábito, pero a su vez los hábitos nacen por repetición de actos iguales. Mas, recíprocamente, los hábitos constituyen el principio intrínseco de los actos, estableciéndose así un círculo ethos-hábitos-actos.

Ethos es carácter, acuñado e impreso en el alma por el hábito. Pero de otra parte, el Ethos es también, a través del hábito, fuente de los actos. Esta tensión, sin contradicción entre el Ethos como Kharakter y el ëthos como pegé -Unión- , definiría el ámbito conceptual de la idea central de la ética.

De lo anterior resultan entonces tres conceptos éticos griegos fundamentales desde los cuales se da la discusión respecto al objeto de estudio que pretende analizar la ética. Estos son los de ëthos -Morada, carácter-, el de éthos o Héxis – modo de ser y posesión – y uno nuevo, el de Energeia -Vivificación-. Según la Etimología, el fundamental, aquel del que deriva el nombre mismo de «ética» debe ser el primero. Y, sin embargo, la ética clásica y moderna se ha ocupado constantemente de !os actos morales y de los hábitos (Virtudes y Vidas), pero ha preferido el ethos. ¿Por qué? Tal vez la etimología latina ayude a explicar este extraño fen6meno. Pero antes de pasar a ello se debe esclarecer las nuevas dimensiones éticas que aporta la palabra Héxis.

La palabra héxis no es, ni mucho menos, sinónima de éthos. En primer lugar, porque antes de su sentido ético posee otro natural, que es el que hemos analizado hasta ahora, y según el cual significa “modo de ser” . Héxis en sí significa Modo de ser que uno posee (héxis significa también posesión). Aranguren retorna este término como «Talante», es decir el modo de vivir anímicamente el «atemperamiento» , <Temperamentum) sensitivo que uno adopta frente a la realidad, es también y aun primariamente, héxis, a diferencia de lo que hemos llamado actitud, y que se correspondería más bien con la diáthesis (actitud). El de energeia no se retoma porque simplemente hace relación a la fuerza que se le imprime a la vida, la energía más que el carácter que imprime la connotación misma de la palabra ética.

Para terminar con la configuración de la ética desde su etimología y significación que dio el hombre a este concepto, pasemos al planteamiento latino que nos da mayor argumentación al sentido mismo de la ética desde el planteamiento de José Luis Aranguren .

 

C.  DIFERENCIACIÓN ENTRE LA ÉTICA GRIEGA Y LA MORAL LATINA

En latín no hay una palabra para traducir ëthos y otra para traducir éthos, sino que ambas se expresan con la misma, “mos”. Esta indiferenciación verbal ha tenido gran influencia en una concepción ulterior de la ética, la concepción que ha prevalecido a lo largo de la historia como “moral – costumbres”, que es lo que expone Aranguren para argumentar la concepción ulterior adoptada desde el latín.

Pero naturalmente, el hecho de que solo exista una sola palabra latina “mos”, no significa que desde el principio se perdiesen sus distintas acepciones, claramente perceptibles en el latín clásico. Se ha visto ya que la obra moral del hombre parece consistir, al hilo de la etimología griega, en la adquisición de un modo de ser. Pero este modo de ser se logra y afirma gradualmente, por la naturaleza misma del hombre inacabada, libre, perfectible y adaptable, por lo cual se dan diferentes niveles de apropiación del hombre para adquirir su modo de ser a través de las costumbres.

El más bajo de los niveles para la apropiación de un modo de ser, sería el de phatos, o temperamento de donde se desprenden los sentimientos, porque, aunque son ciertamente propios de cada persona, son a su vez pasajeros y de cualquier modo, escasamente dependen de la voluntad propia, semejándonos a los animales que también los poseen, en cuanto son nuestras reacciones e instintos naturales para estar en el mundo y en cuanto nos son dados como a las demás especies.

Las costumbres significan ya un grado mucho más alto de posesión, pero no es el ideal, porque nos son dados por la cultura en la cual nos desarrollamos y formamos, haciéndonos, en grado superior a los animales que habitan en manadas y regidos por normas instintivas y dadas, pertenecer a una comunidad determinada que regula nuestros actos para la convivencia con costumbres predadas por el mismo hombre.

De alguna manera las costumbres garantizan nuestro estar en el mundo, permitiéndonos desarrollar nuestra manera de ser en el mismo a través de la adquisición de una serie de cualidades y hábitos adoptados convencionalmente o inspirados, que permiten establecer una buena relación y convivencia dentro del espacio que habitamos. Este aspecto responde al segundo punto de por qué el hombre es un sujeto ético, en cuanto tiene que justificar sus actos ante las costumbres determinadas por su comunidad.

Por encima de ellas, está el carácter, que constituye una impresión de rasgos en la persona misma: el carácter determina la personalidad que hemos conquistado a través de la vida, lo que hemos hecho de nosotros mismos, viviendo. Es decir, responde al primer argumento de por qué el hombre es un sujeto ético, en cuanto a que a sí mismo construye su propia vida y da razón de ser a su estar en el mundo.

La significación de mos o mores = moral, como “costumbre ­hábito” , es la más utilizada y la que acabó por prevalecer aún en nuestros días, aunque hay que tener en cuenta que esta palabra tiene dos acepciones.

El primer, Mos” con el sentido de carácter, se observa reiteradamente en un breve escrito que Aranguren retorna como ejemplo del “De amicita” de Cicerón, quien exponía el carácter como algo cambiante, (¿Qué diré de la dulzura de su carácter?); (Decía que frecuentemente cambian los caracteres ; tras haber probado el carácter de los amigos). El segundo, Mos, en su sentido plenior , significa, como ëthos, modo de ser o carácter. Pero se insiste que el carácter se adquiere por hábito, se adquiere viviendo.

Mos significa, también costumbre. Y, en fin, puede significar ocasionalmente “sentimientos”, porque constituyen una primera inclinación del hombre por aprovechar su libertad. Digamos ahora sin embargo, que la diferencia de sentido entre mos = ëthos y mos = éthos estaba amenazada desde el principio por la Identidad del vocablo. Es verdad, sigue Aranguren diciendo que, Santo Tomás continúa señalando agudamente la distinción, pero la verdad es que ya desde el mismo Aristóteles, la reflexión ética había comenzado a deslizarse desde el plano del ëthos al del éthe (héxeis), desde el plano del carácter moral al de su desgajamiento en los distintos hábitos (virtudes y vicios).

De tal manera que el concepto plenario de ëthos está presente en Aristóteles, pero solo de una manera latente y por eso únicamente un aristotelista, Sir W. David Ross, ha acertado a traducir ëthos – a veces cuando el griego no emplea exactamente esta palabra – por status of character, igualmente escribiendo sobre la importancia del concepto de carácter moral. Afirma Aranguren, que tal vez no sea una simple casualidad el hecho de que Teofrasto, haya escrito un libro titulado precisamente “los caracteres éticos”.

 

D.  CONFIGURACIÓN DEL CONCEPTO DE ÉTICA EN LA ACTUALIDAD

La Stoa antigua tendió a contener deslizamiento de las acepciones de la ética mediante tres conceptos:

 

*      El de ëthos como raíz o fuente de los actos, y que se ha hecho referencia anteriormente.

*      El de que el fin de la vida consiste en “vivir consecuentemente” (homologouménos), es decir, en inalterable, en constante conformidad consigo mismo.

*      Y el de la Unidad (pegue) fundamental de la virtud.

 

La especificación clara entre lo que representa la ética diferenciándola de la moral, se da en el deslizamiento que se acentúa después, dentro del área del latín, al prevalecer el sentido de mos como hábito. El mismo plural mores, traduciendo anormalmente un singular, y no solo gramatical sino, sobre todo, real, el singular éthos, ayudaba a la perdida del concepto fundamental de la Ética, el que le había dado su nombre mismo. Mos termina por perder su sentido plenior para significar habitus, que es más que éthos, pero menos que ëthos, aunque por otra parte, contenga una nueva dimensi6n, la de habitudo, que traduce el griego héxis.

Todas estas curiosidades etimológicas nos llevan a encontrar sentido al significado más actual, usual y simple adoptado por Savater[7] para diferenciar estos dos conceptos tan similares, pero con una connotación particular, entendiéndose como moral las costumbres y hábitos que se dan en determinado lugar o adoptado por una comunidad de personas, y ética como el estudio y regulación de estas costumbres que dan el sentido mismo de la moral.

 

Como conclusiones a este trabajo se pueden decir las siguientes:

*      El hombre no se conforma como un sujeto ético porque sea un ser de costumbres, de hábitos y reglas como se afirmó al principio, ya que esta definición corresponde más bien a la conformación del hombre como ser moral, según la conclusión a la que se llegó luego del rastreo etimológico a las palabras ética y moral.

*      El hombre se conforma como sujeto ético en la medida que es el único ser de la naturaleza que construye y reflexiona estas costumbres o hábitos caracterizados por la moral, como contribución a la construcción de su modo de ser dentro del mundo, es decir la reflexión que el hombre hace a su propio entorno, la manera como ha de habitar en él, y el carácter que ha de asumir para alcanzar su desarrollo humano inacabado.

*      Pasando al tema de la violencia, podemos definirla y analizarla como la manifestación del hombre desde su misma libertad y opción que nuestros días, aunque hay que tener en cuenta que esta palabra tiene dos acepciones.

*      Atenta, contra su desarrollo humano y que transgrede las normas y rumbo que otorga la reflexión ética.


 [1] ARANGUREN José Luis; Ética; Octava Impresión; Salamanca – España; ED Alianza Universal de       Textos, 1995, Pág. 21

[2] Lineamientos Pedagógicos para la formación ética. Ministerio de educación colombiana. Proyectos Educativos Institucionales para la Ley 115 de 1994.

[3] Ibid

[4] Cfr Aranguren, pg 292 – 293

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] SAVATER Fernando, Ética para Amador.