ANTROPOLOGIA DE SAN AGUSTÍN

ANTROPOLOGIA DE SAN AGUSTÍN

Elkin Páez Chingal

Noviembre 10  de 1998

“Todo escritor refleja su modo de ser en su pensamiento. Pero San Agustín se traduce en su obra como ningún otro pensador(…)”.[1]

Quise retomar para mi ensayo esta frase respecto al talante del pensamiento de San Agustín, y que nos vislumbra, al leer alguna de sus obras, la intensidad con que vivió su ser de hombre, su visión antropológica, y otros tantos temas, a través de la introspección, tan característica en él, y en la cual se nos desvela al hombre universal, descubriendo y mostrando el ser profundo de su propio ser.[2] Porque  antes que exponer cualquier concepto o definición que San Agustín hizo respecto al hombre, me interesa más resaltar su sensibilidad, conciencia  y comprensión humana, y que consolidó a lo largo de las diversas etapas de su vida, capaces de  permitirnos una reconciliación y valoración  de lo que somos y quienes somos, hasta incluso nuestras propias actitudes comportamentales, bajo un aspecto de gran inquietud, nuestra propia humanidad, y ¿qué es el hombre como  tal en su misma esencia?.

HUMANIDAD EN EL SER Y OBRA DE SAN AGUSTÍN

Las Confesiones, su obra culmen, es aquella en la que su pensamiento muestra el reflejo de nuestra propia humanidad, y desde  la cual se profundiza en el conocimiento de nosotros mismos, nuestros sentimientos y deseos; podemos reflexionar hasta de las más ínfimas minucias que quizás desvelaron nuestros sueños de la niñez, y brinda infinidad de elementos que ponen de manifiesto nuestra propia debilidad, pero a su vez la fortaleza en quien fuera nuestro Creador.

En estas Confesiones, Agustín habla continuamente de sí mismo, no solo habla con amplitud de sus padres, su patria, las personas queridas para él, sino que saca a la luz hasta los lugares más recónditos de su ánimo y las tensiones más íntimas de su voluntad, siendo precisamente  en estas tensiones de su propia voluntad, enfrentada con la voluntad de Dios, donde Agustín trata y descubre un problema del ser humano como lo es el del “yo”  y la personalidad[3], (aunque no nos vamos a detener en este aspecto).

Aunque lo primero que vemos cuando penetramos en sus páginas es nuestro fondo perverso, la maldad palpable de quien se deleita en hacer el mal por el simple mal, y lo que hay en nosotros de cieno y tierra, vemos también lo que hay de bueno y de santo[4], como participación divina de Dios a los hombres; y que por encima de nuestras miserias y ruindades podemos remontarnos a Dios[5], de manera que «nadie se duerma en su mortal desesperación y diga: No puedo».[6] San Agustín volca su alma en las Confesiones, sus sentimientos más íntimos, anhelos sutiles, ambiciones secretas, y todos los aspectos de nuestra realidad humana como punto de partida para toda su obra. Punto que nos llevará a descubrir su posición y conformación respecto a la antropología humana.

San Agustín tiene muy en claro que la visión antropológica del hombre es el punto de relación de Dios con el hombre, (aspecto que desglosaremos más adelante en la conformación del hombre en cuerpo y alma), su propia condición, alegrías, vergüenzas, triunfos, inmundicias, etc. Y todas esta las presenta sin eufemismos, rodeos, ni reticencias, sin disculpas, ni atenuaciones, como confesión hecha en presencia de Dios. ” Si yo intentase ocultarte algo Señor, ¿qué haría yo con ello sino escondérteme a Ti de mí, no a mí de Ti?” Confesiones X 22. ” Ved aquí Señor mi corazón; vedle aquí como es por dentro” Confesiones IV 6, 11. Precisamente, estos aspectos humanos que llenaron  la vida de San Agustín de asombro y  discusión, lo llevaron  a tratar el  problema de armonizar el libre albedrío del hombre con la presencia de Dios, es decir, el hombre y su misma esencia. 

Pienso, a mi modo de ver, como él parte del principio sincero de la verdad consigo mismo, para llegar  a conocer y alcanzar la Verdad Plena que es Dios, y objetivo claro de todo hombre que busca su felicidad y la verdad que de sentido a su vida.

San Agustín se convirtió en un Maestro insuperable, el único en el arte de pintar las pasiones humanas, así en sus manifestaciones violentas y cortes durísimos.[7] Penetra en la conciencia del hombre que busca la felicidad, siendo éste el gran problema que gira en torno a su visión antropológica, y en el que desentraña el gran drama existencial humano que fija su felicidad en las realidades temporales  y materiales que, pese a ser en esencia nobles y buenas, han sido rebajadas por el pecado[8] . Pecado que, a mi modo de ver, refleja simplemente la impotencia que como hombres tenemos para manejar nuestras propias vidas con la libertad de los Hijos de Dios. Seres humanos que sienten y son capaces de todo. Seres humanos que han entrado en el orden establecido por el plan divino de la salvación, que se rigen guiados por la fe y la razón y que contemplan lo eterno, verdadero e inmutable: Dios[9], de una manera diversa, como quien se pregunta por su propio origen y originador.

Es necesario ver en la antropología de San Agustín, a un hombre que sencillamente aprovechó sus grandes talentos de análisis y síntesis del elemento único, más próximo y valioso  a su alcance: Su vida humana, y pensamiento. Gran razonador, que con lógica implacable penetra en el misterio mismo de su propia razón estableciendo diálogos con ella,[10] llegando a esclarecer su relación con Dios y la influencia de este en su vida. Hombre de gran razón que cae en la cuenta de que posee su propia experiencia interna que le permite todo aquello que su razón no le permite conocer, abriendo paso a la fe sedienta del Dios fuente que calme sus ansiedades humanas.

Detenerse en la visión antropológica de san Agustín es inspeccionar toda su obra, y detenerse en cada elemento, que como hombres, creo algún día se nos cruzó por la mente querer responder al igual que él; “ ¿Y qué es Señor, lo que os quiero decir sino que no sé de dónde yo vine acá…”,” ¿Fui yo algo o estuve en alguna parte?[11], y otras tantas preguntas en las que Agustín llega a la cima de su inteligencia por el alcance de sus prodigiosas intuiciones, propias de un gran genio, que no prescinde de las amplias generalizaciones abstractas, pero prefiriendo como objeto de su conocimiento la realidad concreta y palpitante. Esto quiere decir que es vital, muchas veces a – lógico, en cuanto es capaz de vislumbrar las más profundas verdades, las que están más allá de la lógica humana, como aquellas “razones del corazón que desconoce el entendimiento”[12].

Luego de haber observado en las páginas anteriores algunos aspectos que reflejan en sus escritos la sensibilidad respecto a la naturaleza humana, se hace necesario desglosar varios puntos que nos conduzcan al por qué de dicha visión antropológica.

¨      Primer punto, el talante de su persona y pensamiento; nos concluyen que San Agustín es un hombre religioso y el estudio que respecto al hombre hace, lo realiza con relación a Dios, y esto cobra sentido cuando comprendemos que él “es un convertido que encuentra el sentido de su existencia y de su persona después de haberla perdido”[13]. Precisamente en su larga búsqueda de la verdad y felicidad del hombre, la encuentra finalmente en Dios luego de su conversión, y es lo que hace su Humanidad en su ser y obra.

¨      Un segundo aspecto son las influencias que a largo de su vida recibió, y

¨      Un tercer aspecto su concepción respecto a la conformación del hombre y su visión antropológica  como tal.

FUENTES DE SAN AGUSTÍN

San Agustín a lo largo de su vida bebió de muchas fuentes que en gran medida marcaron el dualismo respecto a la visión de Dios y el hombre y conformación esencial en cuerpo y alma y su libertad. Esta clasificación es tomada del diccionario de Dario Anticelli, y nos permite un recuento por el recorrido de toda su vida para una mejor comprensión de su pensamiento:

a-  La primera persona que influyó en profundo  sobre el ánimo de Agustín fue, sin duda alguna, Mónica, su madre (La figura de su padre Patricio carece de relieve especial). Mónica, gracias a la firmeza de su fe  y a su coherente testimonio cristiano, echó en cierto modo los cimientos y construyó los supuestos para la futura conversión de su hijo. Mónica poseía una cultura modesta, pero se hallaba fortalecida por aquella fe que, en la religión predicada por  Cristo, muestra a los humildes aquellas verdades  que esconde a la soberbia de los poderosos y de los sabios. Las verdades de Cristo contempladas  a través de la sólida fe de su madre constituyen, el punto de partida de la evolución  de Agustín y su búsqueda de su identidad fuera  de la  religión católica no aceptada   en muchos años.  Búsqueda natural de toda condición humana.

b- Sus estudios de retórica que dieron paso a la razón, de la forma al fondo del pensamiento, y el inicio a una búsqueda de la Verdad. Verdad que lo llevó a preocuparse no tanto por la racionalidad del hombre sino en su manera de vivir. En esta etapa tuvo su segundo encuentro fundamental con el Hortensio de Cicerón, obra  que convirtió a Agustín a la filosofía mientras estudiaba en Cartago. En este escrito Cicerón defendía una concepción de la filosofía entendida a la manera típicamente helenística, como sabiduría y arte de vivir que da la felicidad.En verdad   – escribía Agustín en las Confesiones- aquel libro cambió mis sentimientos y hasta modificó mis plegarias… mis propósitos y mis deseos. Repentinamente se convirtió en vil para mí toda esperanza humana, y con un ardor increíble suspiré por la sabiduría inmortal…[14]“. Aunque su interés por este se apaciguó por no encontrar el nombre de Cristo principio de verdad del que se había alimentado desde la leche materna y tenía grabado y no aceptaba otro por elegante que no tuviese su nombre. Agustín se dirigió a la Biblia, pero  no la comprendió. El estilo con que estaba escrita  era muy distinto al rico refinamiento de la prosa cicesoriana y el modo antropológico en que parecía hablar de Dios, actuaron como un velo y un obstáculo insuperable para él. 

c- A los 19 años (373) Agustín abrazó el maniqueísmo, que al parecer le ofrecía una doctrina de salvación en el plano racional y un lugar para Cristo. Corriente que concibe al hombre bajo el viejo dualismo persa de Zoroastro con elementos gnósticos y cristianos, el bien y el mal y que explica el mundo bajo estos dos principios: uno bueno, el de la luz; y otro malo, el de las tinieblas (de la materia). De ellos brotan emanaciones buenas y malas, y al fin, mezclas de ambas. Principios que tratan y que muestran que en el hombre habitan un alma luminosa  y un alma corpórea procedente del mal, que luchan entre sí. Se niegan el pecado y la culpa como libre y responsable producción. Puesto que materia y mal son equivalentes, las tres clases de adeptos del maniqueísmo prometían abstenerse de comer carne, de la propiedad, del trabajo lucrativo corporal y del matrimonio.[15] Es interesante ver como esta corriente implicaba;

  1. Un profundo racionalismo;  2. Un notable materialismo;  3. Un dualismo radical en la concepción del bien y del mal.

Afectando la visión respecto al hombre como no lo ejemplifica Dario Anticelli, respecto a la conformación del  cuerpo de Cristo, y el elemento corpóreo en el hombre que afecta su humanidad en la visión antropológica maniquea.

Para los Maniqueos, Cristo solo se hallaba revestido de carne aparente, y por lo tanto su muerte y su resurrección fueron aparentes. Moisés no estaba inspirado por Dios, sino por uno de los antiguos príncipes de las tinieblas, y por eso hay que rechazar el Antiguo Testamento. La promesa de enviar el Espíritu Santo, realizada por Cristo, se habría llevado a cabo por Manes. En su extremado dualismo los maniqueos llegaban a no atribuir el pecado al libre  arbitrio del hombre, sino al principio universal del mal que actúa también en nosotros: “La concupiscencia de la carne – escribe  Agustín – es según ellos una substancia contraria (…) y cuando la carne manifiesta deseos contrarios al espíritu, o el espíritu deseos contrarios a los de la carne, lo que sucede es que dos almas y dos inteligencias, una buena y otra mala, luchan entre sí en el hombre ser único”. Es evidente que el racionalismo de esta herejía consiste en la eliminación de la necesidad de la fe, más que en la explicación  de toda la  realidad mediante la pura razón. Manes es un oriental y, como tal, deja un gran margen a la fantasía y a la imaginación, y su doctrina se halla por tanto más próxima a las teosofías de  Oriente que a la filosofía de los griegos. Agustín, por consiguiente, se vio presa muy pronto  de numerosas dudas, convenciéndole aún más,  el encuentro que mantuvo con el obispo maniqueo  Fausto, lo insostenible de esta doctrina; quien considerado la mayor autoridad de esta secta, no estuvo  en condiciones de resolverle ninguna de aquellas dudas admitiéndolo con toda sinceridad.

d- Ya en el 383/384 Agustín se separó interiormente del maniqueísmo y estuvo tentado a abrazar la filosofía de la academia escéptica según la cual el hombre debía dudar de todas las cosas, porque no se puede tener conocimiento cierto de nada. Sin embargo una vez más, no se decidió a seguirlos, porque en sus escritos no se hallaba el nombre de Cristo. No obstante, conservaba aún el materialismo propio del maniqueísmo, que consideraba como el único modo posible de entender la realidad, y el dualismo,   que a su juicio daba razón de los agudos conflictos entre el bien y el mal que su ánimo humano experimentaba.

e- Los encuentros decisivos de San Agustín tuvieron lugar en Milán.

¨      Aprendió del obispo Ambrosio el modo correcto de enfrentarse con la Biblia la cual la transformó así en inteligible para  él. Encuentro clave en su conversión, que pese acercarse en  principio a él como un retórico a otro, se dejó envolver en la sabiduría divina que contenían sus palabras y daba respuesta a sus inquietudes humanas respecto a Dios.

¨      La lectura de los neoplatónicos (y que más adelante trataré con más detenimiento en el aporte antropológico a San Agustín), le reveló la realidad de lo inmaterial y la no-realidad del mal. Plotino y Porfirio, que San Agustín leyó en  la traducción  de Mario Victorino, le sugirieron finalmente una solución a las dificultades ontológicas en las que se hallaba inmerso. Además de la noción de lo incorpóreo y de la demostración de que el mal no es una substancia sino una mera privación. Agustín encontró en los platónicos muchas similitudes con la Escritura, sin embargo no estaba el elemento esencial,  que Cristo  Hijo de Dios murió por la remisión de los pecados de los hombres: “Esto, escribe, no se lee allí”.

¨      Gracias a la lectura de San Pablo aprendió por fin el sentido de la fe, de la gracia y del Cristo Redentor. Las antiguas cadenas que durante tanto tiempo lo habían tenido ligado se rompieron de manera definitiva. Cristo crucificado para redimir los pecados los hombres era una verdad que Agustín no podía hallar en ninguno de los filósofos, porque según la doctrina cristiana Dios ha querido mantenerla oculta a los sabios y revelarla a los humildes. En consecuencia, se trata de una verdad que para adquirirla, exige una revolución interior, no de la razón sino de fe. Cristo Crucificado es precisamente el camino para llevar a cabo esta revolución interior.

f-   La última fase de la vida de Agustín estuvo caracterizada por los encuentros polémicos y las batallas contra los herejes. Contra los Maniqueos duró hasta el 404. A continuación contra los donatistas, que sostenían la necesidad de no readmitir en la comunidad a aquellos que durante las persecuciones habían cedido ante los perseguidores, apostando u ofreciendo sacrificios a los ídolos. En consecuencia afirmaban la no-validez de los sacramentos administrados por obispos o por sacerdotes que se hubiesen manchado con tales culpas. Agustín polemizó en particular contra Pelagio y sus secuaces, que afirmaban que para la salvación del hombre bastaba con la buena voluntad y con las obras, dejando a un lado  la necesidad de la gracia. La tesis de Pelagio se hallaba en sintonía básica con la convicción que poseía los griegos acerca de la autarquía de la vida moral del hombre; la tesis de Agustín, en cambio, afirmaba que el cristianismo representaba una inversión de dicha convicción, a partir de la necesidad de la gracia en el actuar humano.

VISIÓN ANTROPOLOGIA DE SAN AGUSTÍN

 EXPERIENCIA DE SÍ MISMO Y DEL HOMBRE NUEVO[16]

Siempre reflexivo y conocedor de cuanto sabe e ignora, Agustín quiere acortar distancias, pues no soporta  la existencia de “agustines” lejanos dentro de él. Y antes de comprender quien es o que es realmente el hombre, buscó comprenderse a sí mismo. “Andando yo largo tiempo ocupado en muchos y diversos problemas, y tratando con empeño durante muchos días conocerme a mí mismo, lo que debo hacer y lo que debo evitar…”[17] .

 A parte de esto, Agustín apunta la descripción y apunte al desarrollo humano, gran aporte desde el punto de vista psicológico con la clasificación de las etapas del hombre, y el misterio humano de la vida a la muerte en su Epístolas, con rasgo dramático en sus sermones, debido a su formación humanística y afición por los espectáculos en edad moza: “Todos en esta vida somos mortales, y el día último es incierto para todos. En la infancia se espera la niñez; en la niñez la adolescencia; en la  adolescencia, la juventud; en la juventud, la gravedad; en la gravedad; en la gravedad, la senectud. Si se llegará a ellas o no, es incierto. Pero con todo, se las espera. Mas en la senectud no tiene que esperar. Es incierto hasta cuando le  durará al hombre la senectud, pero es cierto que no le queda otra edad que le sucede. Porque Dios quiso, llegué a esta  urbe en el vigor de la edad. Pero fui joven y envejecí”.  [18] 

 Agustín está convencido de que vale la pena la experiencia del hombre nuevo, ya que esta dimensión le ha descubierto el caudal del misterio humano[19]. Por tanto, el hombre  que conoce su grandeza debe saber que el ser humano es superior a la casa, porque la fabrica  (…). Más aún. ¿Por qué el hombre aventaja a los animales? Porque sabe lo que hace[20].

ESENCIA MISMA DEL HOMBRE EN SAN AGUSTÍN

San Agustín fue mucho más  allá que contar simplemente su experiencia  de vida, y aspectos naturales de la condición humana como lo esbozado a lo largo de todo este trabajo, él profundizó y fue a la esencia misma del hombre inquietándose del por qué de su conocimiento, existencia, de que estaba conformado, etc. Llegando ahora sí al punto concreto respecto al bosquejo de la Antropología Agustiniana, que tanta influencia tuvo en la Edad Media y aún en nuestros días, y  posterior a este ver el avance o puntos similares con Santo Tomás. Comencemos viendo las influencias en que se encuadra la Antropología Agustiniana.

 Influencias Neoplatónicas

Cuando hablamos de las influencias recibidas por San Agustín vemos en realidad, como él apela todavía a fórmulas griegas para definir al hombre, y en particular, a aquella fórmula de origen  socrático, que el Alcibiades de Platón hizo famosa, según la cual el hombre  es un alma que se sirve de un cuerpo.  No obstante, la noción de alma y de cuerpo asumen un nuevo significado para él, debido al concepto de creación, al dogma de la resurrección y sobre todo al dogma de la encarnación de Cristo. El cuerpo se convierte en algo mucho más importante que aquel vano  simulacro del que se avergonzaba Plotino.[21]

La novedad reside, en especial del hecho de que para Agustín el hombre interior es imagen de Dios y de la Trinidad. Y la problemática de la Trinidad – que se centra sobre las tres personas y sobre su unidad substancial y por tanto, sobre la específica temática de la persona – iba  a cambiar de modo radical la concepción del “yo”, el cual, en la medida que refleja las tres personas de la Trinidad y su Unidad, se convierte él mismo en persona. San Agustín encuentra toda una serie de triadas, que reflejan la Trinidad de diversos modos. Recibió fundamentalmente influencia de Platón y Plotino que a continuación expongo.

 

Platón

a)    Agustín aprende de la escuela fundada por Platón la existencia  de realidades no materiales, siendo estas verdaderamente inteligibles, y que por tanto lo espiritual es superior y tiene más entidad  que lo material. Pero todas las cosas incluso las materiales, advierte Agustín, son buenas. Rectificando con esta posición al platonismo en  este tema influido por él, en cuanto  que este le permite tener un concepto verdadero de Dios, como de un ser espiritual, y resolver, a la vez, el problema del mal, sin comprometer la bondad y el poder de ese Dios, concebido, ya al margen del platonismo como creador.

b)    La participación de los seres finitos en la Divinidad es, probablemente el elemento principal de la filosofía platónica, que incorpora Agustín en la sustancia de su pensamiento. En ella se contiene una explicación óntica y axiológica de los seres, especialmente del hombre. Colocando los entes como participación del Ser que es Dios, participando de su Unidad, inmutable verdad, y bondad. Para Agustín el hombre tiene esa participación por encima de todas las demás criaturas, Dios deja de ser un mero organizador como lo expone Platón sino de un modo absoluto, ya que sus perfecciones son su ser.

c)     Retoma las ideas de Platón, eternas incorpóreas, universales y subsistentes, trascendiéndolas al considerarlas como idénticas con Dios; con más precisión, con el Verbo creador.

d)    El innatismo del conocimiento  es fundamental en la doctrina platónica. Esta teoría gnoseológica afirma que conocemos en virtud del recuerdo suscitado por el conocimiento sensible, de las ideas eternas que el Demiurgo dio a contemplar a las almas antes de que habitasen en el cuerpo, cuando estaban en un mundo espiritual y celeste: San Agustín no admite esta teoría del conocimiento porque implica la preexistencia de las almas, entre otras razones, las ideas no se obtienen de los datos sensibles, que únicamente sirven de estímulo, sino que están presentes en el alma; bien sea desde su creación por Dios, o por sucesivas intervenciones  de la Divinidad que suscitan su actividad intelectual. Sustituye así la teoría platónica de la reminiscencia por la de la iluminación.

 Plotino

Dejando a un lado los puntos comunes que tiene con Platón, cabe anotar que Plotino tuvo gran influencia personal en San Agustín y se deja sentir como ningún otro filósofo, pero aunque tienen gran similitud bajo las formulas que describen al hombre y otros aspectos, el espíritu que las anima es muy distinto. Por ello en su concepción antropológica retoma Agustín elementos de Plotino pero correspondiendo a su concepción, entre los que tenemos:

a)     La famosa triada metafísica de Plotino, compuesta por el Uno, el Nous y el alma, no tiene sino una semejanza lejana con la Trinidad divina del cristianismo de San Agustín. La triada plotiniana carece de las características acentuadamente personales de la Trinidad cristiana; no tiene una naturaleza común y auténticamente divina que sea real  en las tres hipóstasis; la trascendencia sólo carece de inmanencia con respecto al Alma y al mundo sensible. La concepción plotiniana del Uno, la más cercana al Dios cristiano, si bien pone de relieve la trascendencia y el misterio de Dios, siendo así apta para fundamentar una teoría negativa, nos muestra a un Dios que, aún originando por emanación (no creando) todo lo que existe, carece de profundidad, es amorfo y está privado de cualidades y valores, en contraposición al Dios cristiano de Agustín que entra en relación personal amorosa con el hombre, lo que hubiera dejado atónitos a Plotino y a sus discípulos.

b)    San Agustín retoma la Unidad de Plotino, como un camino en que la ética se vierte en categorías ontológicas, formando parte, en una sustancia, del pensamiento de San Agustín; lo que ha servido para esclarecer los datos revelados sobre la moral y la ascética  humanas que converge en la espiritualidad cristiana, pero sometidas a una fuerte reelaboración, presentadas a continuación.

q  El Uno para Agustín, es un Dios personal, que  es al mismo tiempo Señor y Padre de todo lo existente y todo hombre.

q  La purificación del ser humano no se realiza con las solas y propias fuerzas, sino con la ayuda de Dios, la que se le pueden y deben solicitar, porque es un Dios cercano al hombre que nos escucha y nos da la virtud que necesitamos para alcanzar la perfección, que Plotino nos señala sin indicarnos el camino que a ella conduce y, sobre todo, sin decirnos los medios para conquistarla.

 c)     Plotino es señalado como el inspirador de la teoría agustiniana del conocimiento humano llamada de la iluminación, prestándoles el ejemplo y el concepto, de los que el origen más remoto es Platón. Lo que hace Agustín es elaborar esta famosa teoría y darle toda su profundidad y desarrollo, apoyándose en la Escritura, especialmente en el Prólogo de San Juan (Jn 1,9); cuyo fundamento metafísico – teológico de esta iluminación es el Verbo engendrado por el Padre, a cuya semejanza y bajo cuya luz de eterna verdad vemos, por la mirada de la mente, según la recta razón, la forma en la cual somos, lo mismo que la de cualquier otra cosa, a modo de verbo engendrado en nuestro interior, desde donde se da la iluminación[22], (experiencia interna). Pero distinguiendo una relación entre la luz divina, que es inmediata y una intuición directa, y la luz de la inteligencia. La iluminación agustiniana es el origen, la fuente de nuestros juicios; no el contenido de nuestras ideas. Es la claridad proveniente de la verdad, que  nos permite ver y juzgar la racionalidad de las cosas  en cuanto a su verdad, belleza o bondad moral. Es decir, en cuanto a lo  en ellas hay de más valioso: lo que hace a la realidad reflejo de Dios. Tema interesante en el ser y orientación de la vida conductora del hombre.

   Antropología Agustiniana

 

Penetrar en este tema, es introducirnos en otro problema al que San Agustín también dio mayor relevancia, el alma, y el cuerpo como elementos constitutivos del ser humano  y que como vimos en el punto respecto a las influencias neoplatónicas, retomó de Sócrates, donde el hombre  es un alma que se sirve de un cuerpo. Para la Antropología Agustina vamos a desglosarla a partir de tres aspectos: 1- Antropología Metafísica.  2- Antropología Cristiana de San Agustín.  3- La esencia del hombre es Dios y el amor.

[ Antropología Metafísica

El alma: Al detenerse en la misma realidad del alma, lo que San Agustín destaca es su naturaleza racional o intelectual. De ahí proviene que sea espiritual, que sea indivisible, y que sea inmortal, y cuyas dimensiones sustanciales son tema extenso de tratar, y que en la actualidad son puesto en contradicho al no creerse, por algunas corrientes de científicos y antropólogos, la no existencia del alma en el hombre, haciendo frecuentes las concepciones dualistas y pluralistas sobre la realidad infrahumana y humana.

El alma y el cuerpo: En relación con el cuerpo, el alma, para Agustín, es “una cierta substancia racional hecha para regir al cuerpo”[23]. Es una definición que señala, ante todo, su condición racional que le permite una superioridad cualificada para gobernar al cuerpo, sin la dominación despótica, o abandonándolo a merced de sus ciegos instintos. Pero esta preeminencia del alma no la separa, no la hace ajena al cuerpo, sino que, en cierto modo, la pone a su servicio en el más profundo sentido de la palabra,  poniendo de relieve Agustín la condensación e intensificación en el alma del ser del hombre.

El hombre, principalmente, es su alma. Por eso nos dice en otro texto que el hombre es un “alma racional que tiene un cuerpo”[24]. Sería así el cuerpo una propiedad del alma, no una dimensión del ser del hombre. Pero en otro sitio nos dice que “el hombre es un animal racional mortal[25] Aquí aparece la animalidad del hombre, su cuerpo, como una dimensión esencial del ser humano, lo cual es confirmado al señalarse su mortalidad, que es, según San Agustín, una característica del cuerpo y no del alma. Se da por tanto, una tensión dialéctica entre el cuerpo como una propiedad y el mismo cuerpo como ser del hombre. La antropología actual la ha resuelto en una síntesis que dice “Mi cuerpo es la realidad que yo tengo y que yo soy”.

El Hombre:

  1. 1.     Frente a Platón, que mucho más tarde tendría un seguidor en Descartes. Agustín no defiende un dualismo antropológico, en el que el alma y el cuerpo serían dos cosas extrañas y opuestas entre sí, solamente vinculados extrínsecamente para llevar a cabo una acción común, que no impediría su relación inamistosa, “cuerpo cárcel del alma”, etc. Agustín, también frente a Platón y a muchos de sus seguidores, no piensa que el hombre sea el alma de tal modo que el cuerpo venga a ser una circunstancia molesta y transitoria del mismo. Para  él, el hombre es alma y cuerpo. Por eso dice: “no es solamente cuerpo, sino el ser que se compone de cuerpo y alma. El alma no es todo el hombre, sino la parte superior de él; el cuerpo tampoco es todo el hombre, sino su parte inferior. Cuando el alma y el cuerpo están unidos, se denominan Hombre, nombre que no pierden aun cuando se hable de ellos separadamente”.[26]Aunque algunos lo acusan de negar la unión sustancial entre alma y cuerpo y desconocer la corporalidad como elemento esencial del ser humano. Punto a lo que Agustín responde  que “ es necio excluir el cuerpo de la naturaleza humana”.
  2. 2.     Respecto a las sensaciones, dice que no es debida a la acción del cuerpo sobre el alma, sino que es una actividad de ésta. Es el alma la que siente en el cuerpo: “ El sentir, dice, no es algo propio del cuerpo, sino del alma por medio del cuerpo”. En consecuencia, los sentidos pertenecen al cuerpo y al alma. En este breve resumen, se nos manifiesta la relación existente entre el alma y el cuerpo tal como la concibe San Agustín.

El hombre, en su cuerpo y en su alma, ha de ser considerado no abstractamente, sino existencialmente. No se ha de pensar al alma y al cuerpo por separado,  e intentar ver la relación que hay entre sus partes, como lo harán Descartes y Malebranche, sino se ha de considerar al hombre existente, real y concreto, ejerciendo la acción unitaria y bidimensional de sentir, que nos remite  a un ser, el hombre, que es una entidad unitaria compuesta de dos principios, mejor, coprincipios esenciales.

[ Antropología Cristiana de San Agustín

ø         Comencemos diciendo que  la concepción cristiana de San Agustín nos llevan a determinar que el hombre es imagen de Dios, obtenida por medio de la razón y a la luz de la revelación cristiana. El hombre es imagen de Dios debido a que por su inteligencia está al frente de todas las criaturas de la tierra. Así es como Agustín llega a conocer al hombre con más riqueza y profundidad que si solo fuera por la razón.

En un sentido estricto, únicamente en el espíritu humano se da esa imagen y semejanza. Y en ese espíritu encuentra Agustín, asombrado, varias imágenes de Dios que es Unidad y también  Trinidad. En el de Documentos Cristianos nos permite pensar que el hombre no es imagen de Dios por tener un alma racional, sino que es un alma racional por ser imagen de Dios. Es decir, lo original, primordial y fúndante en el hombre es ser imagen de Dios; después, como consecuencia necesaria, con posteridad lógica, no temporal, el hombre es un ser racional.

ø         En su de Trinidad, buscando en el espíritu humano una inteligencia analógica del Dios Uno y Trino, donde Agustín encuentra la esencia del yo, núcleo de la persona, tomando conciencia del enigma del misterio que el hombre es en sí, e incluso para sí mismo[27], en una  mezcla de admiración, al establecer en su ser la imagen de Dios, pasando a ser del misterio del hombre al misterio de Dios.

ø         El Hechos para Dios pasa a ser ahora el problema de la finalidad del hombre, nos conecta con la esencia misma de ser “un animal racional”, en relación con el trascendente, y su deber ser. Porque cuando se intenta decir lo que es el hombre, no debe ignorar su finalidad más intima, que es también constitutiva de su ser; de ese modo nos acercamos a la razón última y más profunda del hombre. Dios como su fin integral y expresado genialmente en las Confesiones “Nos hiciste, Señor para ti”[28].

La esencia del hombre es Dios y el amor.[29]

Con este tema tratamos un aspecto muy interesante que nos permite una pequeña aproximación ética del hombre y su acción. A partir de Sócrates, los filósofos griegos habían dicho que el hombre bueno es aquel que sabe y conoce, y que el bien y la virtud y la virtud consisten en la ciencia. Agustín en cambio, afirma que el hombre bueno es aquel que ama, aquel que ama lo que debe amar. Cuando el amor del hombre se dirige hacia Dios (y ama a los hombres y las cosas en función de Dios) es Caridad; en cambio, cuando se dirige hacia sí mismo y hacia el mundo y las cosas es “cupiditas”. Amarse a uno mismo y a los hombres no según el juicio de los hombres, sino según el juicio de Dios, significa amar de la manera justa. La virtud en San Agustín se encuentra en el amor.

CONCLUSIONES

Agustín se refiere en términos de amor, incluso al conocimiento de la verdad y de la luz que ilumina la mente: “Quien conoce la verdad conoce aquella luz y quien conoce aquella luz conoce la eternidad. El amor es lo que conoce”. Por lo demás, la fe nos enseña que la creación nació de un acto de amor de donación y que la redención surgió asimismo de una donación de amor. Filosofar desde esta clase de fe debía llevar necesariamente a esta reintrepetación del hombre, de su historia como individuo y de su historia como ciudadano, desde la perspectiva del amor.

Nuestras propias vivencias y experiencias por el transcurrir de nuestras etapas, nos llevan a consolidar un pensamiento frente a las cosas, el mundo y el mismo hombre. Agustín lo hizo más que nadie en sus confesiones, donde abrió su propio ser humano a una humanidad que aún busca el reflejo que ha de orientar sus vidas.

Para conocer al hombre se establece primeramente la comprensión y la cuestión de quien soy yo como persona, he de indagar en lo profundo de mi ser y actitudes humanas y comportamentales, con plena  sinceridad. De ese principio partió San Agustín.

Conocer al hombre es descubrir y vivenciar la relación con Dios su Creador. San Agustín estableció ese vínculo inseparable y constituible a la esencia misma de su ser.

Consideró al hombre como Uno indivisible, sin disgregarlo en cuerpo o alma, sin menospreciar sus partes, sino que todas juntas constituyen el ser del hombre.

San Agustín reconoció el gran misterio al que se enfrentaba cuando intentaba conocer al hombre y a sí mismo, internándose a su vez en el misterio de Dios.

Establece el código ético que une nuestra propia esencia con Dios nuestro Padre a través del Amor.

 

BIBLIOGRAFIA

 

¨      Documento del bosquejo de la visión antropológica de San Agustín.  ABBAGNANO, N.:  Historia de la filosofía, I (Barcelona 1973) 273; Blazquez, N. Introducción a la filosofía de san Agustín (Madrid 1984).

¨     ANTISERI Darío y REALE Giovanni. Historia del pensamiento filosófico y científico I. Segunda edición. Barcelona: Editorial Herder 1992., pp. 375-400.

¨      OBRAS COMPLETAS DE SAN  AGUSTÍN, B.A.C.; Angel Custodio Vega; Madrid, 1974, Editorial Católica. Prólogo

¨     CONFESIONES

¨     MOLINA PARRA Fray Rigoberto; Trabajo sobre “La Doctrina de San Agustín”, Presentado al Asesor Samuel Osorio, Teodicea. Manizales, Filosofado Terciarios Capuchinos; 1998.

¨     BRUGGER Walter S. I. ; Diccionario de Filosofía. Volumen 1. Barcelona. Editorial Herder, 1958. Pg 296.

¨     Filosofía de la Religión. Eduardo Maikinez.

¨     De Trinitate. BAC.

¨     Epístolas. BAC.

¨     De civ Dei. BAC.


[1] Tomado del de documento del bosquejo de la visión antropológica de San Agustín.  ABBAGNANO, N.:  Historia de la filosofía, I (Barcelona 1973) 273; Blazquez, N. Introducción a la filosofía de san Agustín (Madrid 1984) 7.

[2] Ibid.

[3] DARIO ANTICELLI, Diccionario de Filosofía.

[4] OBRAS COMPLETAS DE SAN  AGUSTÍN, B.A.C.; Angel Custodio Vega; Madrid, 1974, Editorial Católica. Prólogo

[5] CONFESIONES Caps. IV y V, Libro II. “El Hurto famoso de las peras”, “El aliciente del pecado”.

[6] IBID. Cap. X, Libro 4

[7] OBRAS COMPLETAS DE SAN AGUSTÍN, B.A.C.; Prólogo.

[8] MOLINA PARRA Fray Rigoberto; Trabajo sobre “La Doctrina de San Agustín”, Presentado al Asesor Samuel Osorio, Teodicea. Manizales, Filosofado Terciarios Capuchinos; 1998.

[9] IBID.

[10] SOLILOQUIOS.

[11] CONFESIONES Cap. VI. Libro 1.

[12] PASCAL, seguidor en tantas cosas a Agustín.

[13] BOSQUEJO DE LA ANTROPOLOGÍA AGUSTINIANA,  Documento.

[14] CONFESIONES Cap. IV. Libro 3.

[15] BRUGGER Walter S. I. ; Diccionario de Filosofía. Volumen 1. Barcelona. Editorial Herder, 1958. Pg 296.

[16] Filosofía de la Religión.

[17] Epist. 193, 19. BAC, XI (b), 55.

[18] Epist. 213, 1. BAC, XI (b), 235.

[19] De Civ Dei X, 12, BAC, XVI, 538.

[20] De Ord. II, 19, 49, BAC, I  685-686.

[21] En su propia obra Plotino  jamás habló de sí  mismo y tampoco quiso hablar de ese tema a sus amigos. Porfirio relata: “Plotino… mostraba el aspecto de alguien que se avergüence de estar en un cuerpo. En virtud de dicha disposición general, manifestaba recato en hablar de su nacimiento, de sus padres, de su patria. Le molestaba tanto someterse  a un pintor o a un escultor, que a Amelio – que le pedía autorización para hacerle un retrato- le contestó: “No es suficiente con tener que arrastrar este simulacro con el que la naturaleza nos ha querido revestir, y vosotros pretendéis  todavía que yo consienta en dejar una imagen más duradera de dicho simulacro, como si fuera algo que de veraz valga la pena ver” .

[22] De Trin. 9, 7,11 PL 42,967.

[23] De quant, an 13, 22 PL 32, 1048.

[24] Ibid, 19, 5, 5 15, PL 35, 1553.

[25] De civ Dei 9, 13, 3 PL 41, 267.

[26] Ibid, 13, 24, 2 PL 41, 399.

[27] Confesiones 4, 4,9

[28] Ibid 1,1,1.

[29] Darío Anticelli. Pg 399,400

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FAMILIA, UN LLAMADO URGENTE A LA ESPERANZA

  FAMILIA, UN LLAMADO URGENTE A LA ESPERANZA

 Taller para Familias

Año 2002

Objetivo General: Interiorizar respecto a las nuevas oportunidades que la vida nos brinda pese a las dificultades presentadas, configurando una nueva manera de ver la vida a partir de leyes concretas que nos den el rumbo que algún día perdimos.

 Momento I:

  • Motivación Inicial: Tejiendo la Red: Nombre, papá de quien, Estado de ánimo y nombre de quien le tiró la madeja. 
  • Reflexión: Respecto a cómo en la vida vamos tejiendo redes que enredan nuestras vidas y lo que se necesita para salir de ella.
  • Desarrollo del tema: Primera parte: Trabajo sobre la resiliencia. Capacidad para afrontar las dificultades y recuperarse aunque todo parezca lo contrario. Forma de trabajarlo como aparece en el taller de crecimiento humano. Formas para salir de la red.

Momento II: Trabajo del libro “Un grito desesperado”, de Carlos Cuauthemoc Sánchez en forma de  Conferencia. Casette Gracias a la Vida.

 1.      Tres pasos para la superación personal.

  1. Es clave conocernos: Sentimientos, Dimensiones del ser humano.
  2. Escala de gente prioritaria. Valor del acercarnos a Dios, familia, amigos.
  3. Necesidad de normas y leyes para nuestros hijos. Dimensión Ética y carácter, Un llamado Urgente.
  •  5 Leyes de superación personal. Breve explicación y Trabajo de familias con los muchachos .

1.     Ley de la ejemplaridad.

2.    Ley del amor incondicional.

3.     Ley de la Disciplina

4.    Ley de la comunicación profunda

Canción La Maza de Silvio Rodríguez: Reflexión sobre la canción que nos invita a creer, si no creemos nada tiene sentido y no hariamos de nuestra vida una canción con sentido, si no el ruido sordo del sonido que no somos capaces de sacar del fondo de nuestro ser.

  • 5. Ley del desarrollo espiritual: Fin Cuarta parte: Casette “Nadie te ama como yo. Eucaristía, sentir verdaderamente la presencia de Dios y celebrarla.

TRES PASOS PARA LA

SUPERACIÓN PLENA

  • DOBLEGA TU ORGULLO
  • PERSEVERA EN SOLEDAD
  • DA TESTIMONIO DE TUS CONCLUSIONES

ES CLAVE CONOCER Y  COMPRENDER NUESTRO SISTEMA EMOCIONAL

  • Ideas simples
  • Pensamientos íntimos.

 ESCALA DE LA GENTE PRIORITARIA

El hombre sano y triunfador exalta su corazón primeramente a Dios. Y en segundo lugar a su familia. Después puede querer a otra persona. Si los 2 primeros fallan hay desequilibrio.

CONSTRUYAMOS LAS NORMAS DE NUESTRA FAMILIA

MENSAJE URGENTE PARA LA SUPERACIÓN FAMILIAR”

§      Cuando estés en tu casa evita gritar

  • Se rápido para escuchar y lento para la ira Santiago 1, 19
  • Una respuesta suave calma el furor y detiene las peleas a tiempo Proverbios 15.1
  • La lengua mansa es árbol de vida; la perversa rompe los lazos del afecto. Proverbios 15, 4
  • No devuelvas nunca mal por mal ni insulto por insulto. Se compasivo ama sin condiciones; sé dócil y fiel, así bendecirás tu hogar.  1 Pedro 3, 8-9.
  • Tus padres son capaces de ver en ti debilidades y fuerzas que desconoces.
  • Cuando estés tentado a condenar a alguien, detente y recuerda que todo el peca no sabe lo que hacer y merece ser perdonado. Lucas 23,24
  • Hijos obedeced a vuestros padres en el Señor. Efesios  6.

LEY DE EJEMPLARIDAD 

“LOS HIJOS CARGARÁN EN EL SUBCONSCIENTE MUCHOS AÑOS, LOS PATRONES DE CONDUCTA QUE OBSERVARON EN SUS PADRES” 

LEY DEL AMOR INCONDICIONAL

“LA ÚNICA ENERGÍA QUE FORTALECE VERDADERAMENTE AL HOGAR Y CADA UNO DE SUS MIEMBROS ES EL AMOR SIN CONDICIONES”

LEY DE LAS NORMAS DE DISCIPLINA

“LAS NORMAS DE DISCIPLINA DELIMITAN LA ÚNICA ÁREA CONFIABLE SOBRE LA QUE PUEDE EDIFICARSE LA TORRE DEL ÉXITO FAMILIAR Y PERSONAL”

RESPETO-UNIÓN-PROSPERIDAD-AUTOESTIMA

LEY DE LA COMUNICACIÓN PROFUNDA

“LA CALIDAD DE UNA FAMILIA ESTÁ DADO POR EL NÚMERO Y FRECUENCIA DE CONVERSACIONES SERIAS ENTRE SUS MIEMBROS”

LEY  DEL DESARROLLO ESPIRITUAL

“EN LA FAMILIA DEBE LLEVARSE BIEN UNA RELIGIÓN DE AMOR. SOLO MANTENIENDO UNA ESTRECHA RELACIÓN CON DIOS PUEDE LOGRARSE LA PAZ INTERIOR

BAJO LA TRAMPA DEL MALIGNO

BAJO LA TRAMPA DEL MALIGNO

Satanismo 

 Elkin Páez Ch

Mayo del 2009

            Para comenzar, tengo que reconocer que, aunque se me pidió un ensayo sobre un problema particular que aqueje a nuestro pueblo colombiano, jamás se me cruzo por la mente tener que hablar y mucho menos escribir, sobre el Satanismo, algo que quizás no nos parece tan representativo de nuestra realidad colombiana, o tan común e interesante, causante o consecuente de otros flagelos que nos golpean y consumen a menudo en la pobreza, desempleo, ignorancia, subdesarrollo, etc., por el simple hecho de que tal vez, no nos ha tocado directamente, y por consiguiente desconocemos, por no decir en su totalidad, sí en su gran mayoría de aspectos, respecto al porqué del satanismo y otras tantas cosas que en si mismo refleja este problema.

Otro punto a tener en cuenta, parte del hecho de que nuestro conocimiento del  tema no deja de ser en nuestro común de las gentes, especulaciones o cosas que medio hemos escuchado o leído en alguna parte, como es mi caso, y que en muy pocas ocasiones se ha ahondado, incluso en ambientes y estamentos serios y  propicios[1] a darnos luces y claridad sobre esta cuestión, sentando una posición objetiva que brinde alternativas y soluciones a una realidad que no podemos seguir desconociendo y ocultando. Pero que ahora, gracias a la “casualidad”, pero sobretodo, a la iniciativa y empeño del trabajo realizado por un hermano de Comunidad, José William Vallejo, quisimos adoptar como nuestra su investigación y recopilación de un valioso material bibliográfico y testimonial que nos ilustra de la mejor manera, todas las incidencias a las que nos conlleva tratar este tema.

            Para abordar este tema, quiero comenzar, dejando a tela de juicio y reflexión una cuestión sobre el ¿por qué y hasta qué punto el hombre, para encontrar la resignificación de su vida, su ser, y lo que entiende por libertad, tiene que acudir a diversas corrientes oscuras, que, tristemente y cuestionante para nosotros los seres humanos que decimos ser de iglesia, realmente envuelven y  llegan a colmar a sus propios miembros de la estimación y valoración que no han hallado en la búsqueda de su razón de ser, como personas libres, lejos de toda norma y principios que hasta ahora no han colmado sus expectativas y que por el contrario, les han causado tal repulsa, llevándolos a caer en el facilismo y el desdén desmedido y máximo grado degenerativo de llegar a adorar un Maligno como principio de un bien, que jamás han logrado encontrar en quien es el Bien Verdadero?.

            Una gran cuestión que nos lleva de bruces a tener que aceptar que el Satanismo es una realidad no ajena a ninguno de nosotros, por el contrario, al igual que muchos de nuestros problemas como pueblo colombiano, somos causantes, en la medida que no estamos replanteando seriamente las bases éticas, morales, educativas, científicas, sociológicas, etc., de un país y mundo que no tiene conciencia clara de lo que en sí constituyen los principios de identidad humana que conlleven  al consecuente “Bien – Ser” y bienestar humano, ya no bajo la represión, ni por los temores infundidos, de quienes han tenido en sus manos la misión de trasmitir y aplicar estos principios desde su vocación específica, a unos jóvenes y hasta incluso adultos y niños que han tenido que refugiarse “Bajo la trampa del “Maligno”. Una trampa a la que quiero enfatizar por manifiestar aquello que atacan los satánicos y plantean como sus principios éticos o 9 estamentos, siendo los causales de la posible motivación que este les brinda para que nuestros jóvenes colombianos caigan en sus redes y desmotivaciones del mundo que en ellos encuentran. Para esto quiero remontarme al trabajo de José William, quien recoge el testimonio mismo de un miembro quien lanza el gancho de lo que el satanismo representa y expresa, pero que en realidad a causa ya no de su libertad sino libertinaje, el uso de drogas, expresión de sus ritos y actuar en sí, bajo la psicosis colectiva e incluso algunos conscientemente, niegan hacer cuando se encuentran lúcidos y fuera de este estado:

SATANISMO[3]                                                                                                      

Importante

  1. Nosotros no trabajamos con Satán o Lucifer, nosotros utilizamos estas imágenes para representar el más oscuro lado de la raza humana.
  2. Nosotros no matamos Humanos, Animales o Bebes en rituales, solo si somos atacados o por comida.
  3. Nosotros no tomamos parte de orgías, esos son inventos cristianos.

Espero que esto sea suficiente para aclarar algunos de los más comunes mal entendidos acerca del satanismo.

Nueve Estamentos Satánicos

  1.  Satán representa indulgencia en lugar de abstinencia.
  2.  Satán representa existencia vital, en lugar de sueños espirituales.
  3.  Representa sabiduría sin límites, en lugar de hipócrita auto – deseo.
  4.  Generosidad  para aquellos que  le sirven, en lugar de amor desperdiciado en  ingratos.
  5. Venganza, en lugar de dar la espalda.
  6. Responsabilidad, en lugar de concernir vampirismo físico.
  7. Hombre solo otro animal, a veces mejor, por lo general peor que aquellos hombres como sólo otro animal, quien, por su divinidad espiritual e intelectual desarrollo se ha vuelto animal más vicioso de todos. 
  8. A los llamados pecados, que son pesados para la física, mental o emocional gratificación.
  9. Mejor amigo de la Iglesia, y ha estado a cargo todos estos años.

 

            El hecho es simple, se trata de observar y analizar el Satanismo como el grado máximo de desvirtualización al que puede caer cualquier ser humano, y del cual en Colombia ya tenemos un gran número de seguidores en todas las clases y condiciones sociales,  a causa de los miles de problemas a los que nos vemos sujetos y sentimos impotentes; por la falta de seriedad y conciencia de lo que es en sí la vida y nuestro actuar en ella misma y que sea capaz transportar todos nuestros esfuerzos a la realización de nuestros hermanos los hombres, pasando de condiciones menos humanas a condiciones humanas, ya no desde  unos pocos, sino a partir de todos y para todos en una verdadera convivencia, que haga que quienes encuentra estas respuestas y motivación sea en el Satanismo o la droga, delincuencia, prostitución, etc., lo hagan ahora en nuestro Testimonio de hombres hijos de un Dios que nos creo a su imagen y semejanza y desea lo mejor para nosotros sus hijos, y un mejor que debemos día a día debemos indagar y construir desde el aprovechamiento de nuestro recurso humano y natural que poseemos en esencia misma de nosotros mismos y el universo que habitamos, en una realidad concreta de pueblo colombiano y latinoamericana que debe esforzarse mucho más por superar la posición facilista que frente a las cosas  pone e impide nuestro real progreso, y ejecución de un plan pastoral que permita la instauración del Reino de Dios.

 


[1] Gobierno. Iglesia. Padres de Familia. Colegios. Universidades, etc.

[3] VALLEJO FANDIÑO  José William; “¿Por qué los jóvenes de hoy se adhieren fácilmente al Satanismo”; Trabajo, Investigación y  recopilación por Internet respecto al Satanismo

ATEISMO, UNA REALIDAD O UNA MALA ORIENTACIÓN

ATEISMO, UNA REALIDAD O UNA MALA ORIENTACIÓN

Elkin Páez Chingal

Mayo 30 de 1999

 

Muchas inquietudes nos pueden surgir al tratar el tema del Ateísmo, las cuales nos pueden llevar a considerar seriamente él por qué no creer en Dios, los que si creemos, o por qué hacerlo, como plantean los llamados ateos.

El papel que Dios juega en la vida del hombre, la transmisión de dicha fe y la vivencia humana a partir de ese mismo Dios, son los ejes fundamentales en los cuales, tanto ateos como creyentes abren la brecha que los separa y marcan el punto primordial que permita que, tanto unos como otros reparen seriamente esta existencia, a partir de la manera como los que creen o no han argumentado sus posiciones respecto al mismo, y en si mismo lo que dicho Dios significa tanto para los unos como para los otros.

En este aspecto la Iglesia, en el Vaticano II, elabora en una de sus encíclicas, Gaudium et Spes, todo un capítulo, (primero), dedicado a la “Dignidad de la Persona Humana”, en la cual expone, entre muchos temas, incluyendo el Ateísmo, como nuestra dignidad humana solo se da, en primera instancia, al ser el hombre imagen del mencionado Dios que se cuestiona desde una posición atea, pero que a su vez da razón de la existencia tanto de los creyentes o no y personas que se dicen creer pero no lo viven ni lo hacen sentir a sí mismos y a los hombres que junto con ellos necesitan ser formados por su testimonio de esta fe.

Se necesita entonces asimilar esta imagen de Dios, como aquella en la cual se sustentan todos los hombres por la participación del sentir y pensar  de un Dios creador  al que el hombre se ha querido representar de mil maneras a lo largo de su historia y cultura propia, y que en sí mismo nos ha hecho legado de su libertad, pensar, posibilidad de crear e incluso con la capacidad de cuestionarlo y aceptarlo como Padre o lo que sea si es de nuestro agrado.

Siendo este punto final, el de la Libertad, el que tanto escozor ha causado, no solo porque el hombre dude de Dios, ni si obra bien o mal por dicha libertad, sino más bien, lo que su abuso ha conllevado como separación y división del hombre en su razón de ser con su Creador y lo que esto le ha provocado “de lucha dramática, entre el bien y el mal, entre las tinieblas y la luz”[1], por alejarse del punto de referencia que orientaba su existencia, Dios Padre.

Un único Dios Padre, por el cual el hombre se constituyó como tal desde la existencia misma de la humanidad, y que a su vez le facultaba por la procreación a perpetuarse en esta existencia en la participación propia y de su estirpe de “la Luz de la mente divina[2], que otorgaba al hombre la “Dignidad de la Inteligencia, la verdad y la Sabiduría”[3], la cual, con el transcurrir del tiempo debía perfeccionar desde su ser y su actuar encaminando a partir de ellas su propia realización personal.

Por esto, luego de haber hecho algunos de los planteamientos de la Gaudium et Spes respecto al papel que juega Dios en la dignidad de la persona humana y su existencia, no queda menos sino entrar en materia al tema propuesto por este escrito, el Ateísmo y su razón de ser como una realidad vigente o una realidad aparente provocada por una mala orientación pastoral de quienes son depositarios de esta fe y su transmisión.

Quiero comenzar diciendo, primeramente, que la Iglesia si ha sentado su posición clara frente a esta gran controversia que el ateísmo entra a formular, exponiendo en su último Concilio (Vaticano II), que la “Iglesia, fiel a Dios y fiel a los hombres, no puede menos de reprobar con dolor pero con firmeza, estas funestas doctrinas (ateas) y estas tácticas que contradicen a la razón y a la experiencia humana universal, y rebajan al hombre de su grandeza original[4].

Se reafirma con esto que el problema del Ateísmo es más un problema de índole esencial de la naturaleza misma del hombre que necesita de Dios, pero al cual le faltan argumentos y experiencia de Dios en su propia vida que le prueben esta existencia. Considera por tanto la Iglesia que con la palabra “ateísmo se designan fenómenos de muy diversas índoles,  en los cuales, unos niegan expresamente la existencia de Dios; otros se contentan con decir que el hombre no puede afirmar nada absolutamente  sobre él, otros que se apoyan más en la ciencia, otros en sí mismo” y en sentido más amplio el ateo piensa que pensar en un Dios es oponerse a la libertad del hombre.

 


[1] CONCILIO VATICANO II, “Gaudium et Spes”, Capítulo 1, Documentos Completos, Ediciones Paulinas, 1991, Pg, 144.

[2] IBID, Pg. 145.

[3] IBID.

[4] Ibid

CULTURA JUVENIL, CICLO DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN

CULTURA JUVENIL, CICLO DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN

Elkin Páez Chingal

Octubre 18 del 2000

“Las culturas juveniles pueden contemplarse como una metáfora del medio ambiente del que surgen, no es lo mismo ser un joven del campo o la ciudad, de un estrato más alto a uno más bajo, etc. Por otra parte, las culturas juveniles diseñan estrategias concretas de apropiación del espacio: construyen un territorio propio”[1].

“La memoria colectiva de cada generación de jóvenes evoca determinados lugares físicos (una esquina, un local de ocio, una zona de la ciudad). Asimismo la acción de los jóvenes sirve para redescubrir territorios urbanos olvidados o marginales, para dotar de nuevos significados a determinadas zonas de la ciudad, para humanizar plazas y calles”[2].

Cada que nace un niño es una nueva manera de ver el mundo y una nueva construcción y aporte a la torre de la evolución de la humanidad. Cada joven que crece hace parte de una nueva constitución de pensamiento que, por la cercanía entre una y otra brecha generacional producen conflicto, cada generación nueva que nace supera a la anterior en cuanto pretende no cometer los mismos errores o simplemente disfrutar mucho más de lo que lo hizo la anterior generación. ¿O a caso qué joven no ha entrado en conflicto con los adultos?. Todos hemos tenido esta misma dificultad.

El conflicto está en que este cúmulo de enfrentamientos se dan en un mismo espacio, en una misma época, en un mismo contexto. Los adultos pretenden orientar este nuevo pensamiento, pero cuando se hace de manera violenta o muy laxa o sin compromiso, genera en las nuevas generaciones un enfrentamiento y reacciones más violentas en contra de tales posiciones.

La lucha por marcar territorio y demostrar autoridad en los adultos y libertad en los jóvenes, que tienen una mente muy lúcida del mundo aunque insegura, hace que se den tan marcadas diferencias en las expresiones que una y otra generación tienen del mundo, creando entorno así, como lo plantea el documento, nuevas manifestaciones culturales. ¿Pero acaso el mundo y sus sociedades no han ido evolucionando por nuevas formas de pensarlo, sentirlo y vivirlo, siendo los pensamientos juveniles los que construyen el mundo que quieren habitar?. ¿Pero acaso los jóvenes no se hacen también adultos y juegan el papel importante de formar a las nuevas generaciones en el pensamiento que ellos tuvieron del mundo, además que se sienten impotentes cuando no lo logran?.

La situación como la investigó Freeman, me parece más válida cuando se observa que las manifestaciones culturales juveniles son algo natural, anexando, como proceso evolutivo de la humanidad. La dificultad y el punto central, se encuentra en el hecho de que ésta nueva expresión debe ir de la mano y orientada por la experiencia adulta. ¿Pero cómo hacerlo?.

Este si es un punto importante, ¿cómo unir dos o hasta cuatro generaciones que comparten el mismo espacio, tiempo y contexto?pueden convivir y aportar más al mundo desde una conciencia universal y de alteridad?. La educación y la formación son  el punto clave, pero ésta jamás será efectiva en la manera que no parta de la individualidad y particularidad de cada sujeto, pero con la conciencia clara de la eticidad que contribuya para que todos vivamos en este mundo, con conciencia de evolución sí, pero no de destrucción, de normas para la convivencia que ayuden a la libertad y desarrollo de cada ser humano.

Es claro que lo anterior es lo utópico, pero a su vez la única alternativa, pero en la que juega un papel importante el diálogo que pueden tener una generación a otra, que obviamente tienen sus propios espacios, pero que pertenece al espacio que todos comparten, por ello, más que imponer, es sensibilizar con las estrategias que se necesiten para saber que lo que alguien haga afecta a los otros.

Es un punto que corresponde a los adultos, por ser quienes tienen la experiencia, pero por sobretodo porque también fueron jóvenes y son concientes que estos últimos también tienen su aporte y quiere ser validado, en caso de que no se haga es lo que genera reacciones culturales en contra de todo y del resentimiento de no ser tenidos en cuenta en su propia época, buscando un espacio que solo les va a ser dado cuando sean adultos, repitiendo el ciclo violento de quererse imponer aún a costa del pensamiento de la nueva juventud que tiene que soportar sus insatisfacciones e inmadureces.

 


[1] Carles Feixa Pompols en el artículo de “La ciudad Invisible, Territorio de las culturas juveniles”.

[2] Ibid.

VIOLENCIAS JUVENILES, ¿UN PROBLEMA DE MALVERSACIÓN CULTURAL? ¿O UNA PROPUESTA CULTURAL VÁLIDA?

VIOLENCIA JUVENIL, ¿UN PROBLEMA DE MALVERSACIÓN CULTURAL? ¿O UNA PROPUESTA CULTURAL VÁLIDA?

 

Un aporte desde la pedagogía reeducativa

 Elkin Páez Chingal

Octubre 18 del 2000

Una página en blanco, es un mundo en potencia de ser descubierto. Esta puede ser una forma de mirar a nuestra juventud imbuida en los blancos trazos de muchas páginas de sus vidas que en muchas ocasiones se dejaron de escribir, que fueron saltadas o salteadas  en un cúmulo de tachones y rayones hechos con violencia por quienes han escrito la formación de sus vidas.

Este es el mundo del joven, un libro de cultura escrito en desorden y sin claridad de lo que pretenda el autor de sus vidas, y ¿quién es ese autor?, no más que el mismo entorno del cual cada joven emerge.

Enfrentarnos al problema de la violencia juvenil genera el sabor agridulce que produce el saber y conocer muchas de las causas que lo originan y manifestaciones en una sociedad impotente que se desploma al observar que el futuro para nuestra paz está infestado y contaminado de un problema, no se si cabe la palabra, de malversación cultural, donde los jóvenes desorientados y manipulados por oscuras intenciones de grupos al margen social son adoptados, escribiendo en el libro de sus vidas un proyecto de guerra y de lujos alcanzados con el menor esfuerzo, un mundo ficticio y pasajero como la vida misma, con elementos culturales propios como un lenguaje, religión, simbolismos, etc.

Surge entonces en el mundo juvenil toda una nueva expresión de cultura de violencia, protagonizada por los héroes de turno, pandilleros, sicarios, narcotraficantes, satánicos, xenofóbicos, punkeros, raperos, guerrilleros o paramilitares, además toda una expresión de lenguaje sobrecargada de simbolismos y significaciones cada vez más relacionadas a un proyecto de muerte en lugar de vida; la competencia y las batallas campales entre jóvenes nos devuelven a la época primitiva, donde primitivos y animales luchaban y hasta mataban por marcar un espacio territorial, “conyugal” o alimenticio. Claro diríamos que esto no solo a ocurrido en la etapa primitiva, al igual todo el tiempo han existido esas luchas de poder, aunque más sofisticadas o con cargas significacionales distintas que lo que hacían los primitivos o animales, pero al fin y al cabo luchas por cobrar un espacio que jamás ha estado claro, ejemplo, palestinos e israelitas.

Y es precisamente a esto a lo que me refiero con los tachones, páginas saltadas y salteadas del libro que se escribe en cada ser humano, pero que cuando se es joven desarrolla su máxima expresión, en  muchas cosas positivas pero, como es el interés de este escrito, también negativas como lo ha sido la violencia juvenil.

¿Cómo se ha originado esta violencia de una manera tan arrolladora en nuestra patria?. Los estantes de bibliotecas y librerías están llenos de investigaciones o cintas de video como Rodrigo D, el Sicario, la Vendedora de Rosas, etc, que como lo dije al principio hacen referencia a las muchas causas que de alguna manera se creen saber, asociadas a la pobreza, el maltrato, económicas, sociales, influencia medios de comunicación, ambiente de guerra que está viviendo el país, pérdida de valores, violencia intrafamiliar, baja comunicación profunda y asertiva a nivel familiar, deserción escolar, falta de oportunidades, etc.

Pero éste tampoco es el punto que me interesa analizar,  mi reflexión apunta a sensibilizar respecto a la manera como la violencia juvenil se está categorizando en todo un fenómeno cultural que complica más las cosas en cuanto a intervención se quiera hacer, ya que no solo nos estamos enfrentando a la atención de un sujeto, sino a un cúmulo de creencias que hacen de su ser la  representación visible del sentir de un grupo social que busca su espacio y manifestación propia en contraposición y malversación de la cultura tradicional en la que fueron educados.

¿Cómo así? Pues resulta que si vemos el fenómeno de la violencia juvenil como un fenómeno cultural entenderemos que al ser cultura, penetraremos en el tabú de si es válido aceptar todas sus expresiones y simbolismos de muerte, el lenguaje que ha generado y los seudo principios éticos, morales y religiosos que resalta Alonso Salazar en su documento, analizado en este escrito, “violencias juveniles: contraculturas o hegemonía de la cultura emergente”, por el  hecho de ser cultura así como hablar de cultura negra o indígena o China, etc.

O si por el contrario tiene alguna diferencia cuando se expresa en grupos específicos considerados al margen social como los narcotraficantes, milicias, guerrillas, paramiliatres, hipies, pandilleros, etc, desviando todo el fenómeno y las incidencias de la violencia juvenil en un problema más complejo como lo es la cultura en sí misma, que retoma Carles Feixa Pompols en el artículo de “La ciudad Invisible, Territorio de las culturas juveniles” y que  dispersarían aún más la atención de la problemática.

Esto, porque se entraría a analizar cómo sería la intervención o propuesta que desde la Pedagogía Reeducativa se establecería, partiendo del hecho que si interviene la violencia juvenil como patrón de cultura entraría a romper o trabajar desde los estereotipos que ellos mismos manejan, y defienden porque hace parte de la forma que tienen de ver la vida, la construcción que hacen de ella, que aunque no nos parezcan válidos hacen dentro del mundo juvenil toda una forma de expresión que aunque guste o no, insisto, es el resultado de lo que se les ha ofrecido y escrito en el libro de sus vidas, y que hace parte no solo del aparecimiento de una  nueva cultura, sino del resultado de lo que a la cultura tradicional de figurar, de alcohol, libertinaje, vida fácil, agresividad, de lealtad, etc, y demás defectos que en sí puede poseer la cultura o malversación de valores como lealtad, amor a Dios, les fue dado por los adultos que tampoco han madurado su propia cultura, pensamiento y criterio frente a la vida.

Además que fueron calando más en los jóvenes, que fueron adoptados por los mismos adultos y sus insatisfacciones, que van trasmitiendo de generación en generación cobrando fuerza en esta etapa de la juventud por la necesidad natural de identificarse y la insatisfacción natural que esta etapa posee que prefiere fácilmente a los héroes que van en contra de todo, las acciones prohibidas, pero la necesidad de salir victorioso de ellas sin correr ningún riesgo, lo que los hace utilizar la figura de La Virgen como su Patrona para que no los abandone. O También puede suceder que como se ha tenido lo necesario o por el contrario, mucho pero sin conciencia, se quiera tener un mundo aparente de comodidades que se exige les sea dadas sin esfuerzo, como es el caso de los narcotraficantes. O hacer valer sus ideas apoyándose entonces en grupos revolucionarios, o simplemente querer ser distintos y apreciados como son en su diferencia a lo que los adultos tradicionales quieren ofrecerles, hipies, punkeros, raperos, etc, que son consideradas como la expresión de la cultura de violencia juvenil.

Partiendo de mi experiencia con jóvenes y retomando el documento de “Ciudad Invisible” la parte que habla sobre las tendencias naturales de los jóvenes por tal violencia, hacen que la atención se centre básicamente, en el proceso de intervención, de manera personalizada y personalizante con cada individuo desde su propio caso, separándolo temporalmente de su grupo que tanta influencia tiene para que asimile las consecuencias que le a traído el adoptar todo lo que su grupo le ofrece, pero a la vez ir creando alrededor diversos ambientes y contextos para que pueda cobrar identidad y decida libremente por la mejor opción, que contruya vida desde un sentido y no muerte como ha sido hasta ahora.

Finalmente es por ello que el Pedagogo Reeducador trabaja no solo con el individuo si no que a su vez debe intervenir en estas situaciones tan complejas, familia, sociedad, colegio y al mismo grupo del joven en la medida que se les muestra una nueva opción de vida en el compañero que se está interviniendo, quedando el cuestionamiento respecto a ¿con que propuesta ética y cultural válidas hacerlo para presentárselo de esta manera a todo el colectivo juvenil, que está reafirmándose en su propia cultura?.

DELINCUENCIA, UN PROBLEMA DE VARIABLES

DELINCUENCIA, UN PROBLEMA DE VARIABLES

Un aporte desde la pedagogía reeducativa

 Elkin Páez Chingal

Agosto 17 del 2000

 Relatoria de la lectura: “La predisposición de la reincidencia. Variable de personalidad y factores psicosociales”.

             Dentro del campo de las posibilidades, se da como mayor frecuencia el que emitamos juicios ante las personas que, por sus acciones desviadas sean consideradas delincuentes.

Es muy fácil establecer que tal o cual persona sea un ladrón, un asesino, un drogadicto , un atracador, secuestrador, paramilitar, guerrillero o violador;  sus acciones repugnables no lo dicen. Pero de aquí a que comprendamos realmente la razón de su delincuencia, son casi nulas las posibilidades sino se tienen en cuenta las investigaciones que se han hecho al respecto, si no se prefiere quedar con el rótulo dado a cada persona de ser un delincuente.

Las investigaciones realizadas, especialmente la del documento en el título mencionada, comienza a hacer relevancia sobre el hecho de que existe en algunos sujetos mayores diferencias individuales que hacen que una persona pueda involucrarse con mayor frecuencia en los delitos, y una forma de reaccionar ante las mismas circunstancias ambientales y situacionales, que no es idéntica para todos; esto es lo que muchos autores han denominado las variables que determinan la predisposición al delito, ya no solo sociales, sino individuales al sujeto y su relación con el entorno.

El conocer estas Variables nos pueden llevar  a determinar la tendencia que desde la adolescencia manifieste la persistencia que tenga el sujeto en su edad adulta a mantener dichas conductas delictivas. Punto clave que debe llevar a los campos profesionales especializados en el trabajo humano a profundizar y generar toda la potencia en investigación e intervención sobre los factores determinantes de la delincuencia, y añadiendo la otra parte de la lectura que aparece en el título, como lo es predecir las causas y factores de reincidencia que en sujetos, tanto adolescentes como adultos ya intervenidos en programas o centros carcelarios, a volver y permanecer en su condición delictiva. Evitando de esta manera la rotulación sino la comprensión y mayor eficacia en los procesos de intervención.

Cuando se habla de delito, se debe tener en cuenta que estos hacen parte de una categoría amplia de comportamientos antisociales o desviados que se dan tanto en la niñez como en la adultez, asociándose el delito con otros comportamientos análogos, como la agresión, vagancia, aislamiento, drogadicción, mentira, que, aunque no son delictivos pero si hacen del sujeto tener una tendencia antisocial, aspectos que en el campo de intervención de la Pedagogía Reeducativa se tienen muy presentes cuando de encontrar manifestaciones de problemas de socialización se trata.

Por lo tanto, para una mejor comprensión de las variables determinantes de las conductas delictivas se debe establecer su diferencia con las conductas antisociales, teniendo en cuenta que las primeras se determinan por la clasificación de los tipos de delitos, y las segundas por la clasificación  que se haga de las categorías de las conductas.

La predicción de la conducta antisocial del delito es mirado como otro punto  de la complejidad del ser humano que surge de las variables de interacción, aceptación y comprensión de lo vivenciado por el sujeto en el Ambiente Familiar, el Ambiente Escolar, Ambiente Grupal, Ambiente Personal. Variables que ofrecen el análisis y seguimiento de las siguientes constantes desde los 4 ambientes como propiciadores del entorno social de los sujetos. Agentes de modelado, aprendizaje y socialización. Propiciadores del desarrollo, maduración, formadores de normas y valores , habilidades ante situaciones nuevas y conflictivas. Reguladores de impulsos y sentimientos. Determinadores de la reacción ante estímulos como premios o castigos.

Variables familiares como la falta de supervisión o control parental, una disciplina demasiado dura o errática, que también se da en el ambiente escolar, el rechazo de los hijos, también por los amigos, una escasa implicación con ellos, pobres relaciones maritales, criminalidad y agresividad parental, ausencia de padres. O variables escolares como baja capacidad de razonamiento verbal o forma de interactuar de manera perturbadora en clase, forma de reaccionar de los profesores ante sus conductas, problemas y dificultades de profesores e institución escolar. O Variables Grupales del tipo de amigos y ambiente que se desenvuelven son un agente principal de socialización por el mayor tiempo que pertenecen con ellos y la incidencia en la formación de la identidad del sujeto por la presión que exige el grupo a parecerse a ellos. O variables que según investigaciones se asocian a los rasgos salvajes primitivos del hombre, factores biogenéticos, tendencias desde el campo psiquiátrico. Y las múltiples relaciones entre unas y otras variables hacen que el sujeto sea o no delincuente.

Como nos hemos dado cuenta la situación ante la determinación de las causas de las conductas delictivas y antisociales no son nada sencillo de analizar. Por eso temas como la resiliencia, el Pensamiento Complejo de Edgar Morín, la misma visión del Evangelio hacia los más despreciados, favorecimiento de los Derechos Humanos, y muchos más temas, deben llevarnos a mirar el delito como delito sino a la comprensión del sujeto que lo realiza, y lejos de llevarnos a la frustración por la manera como reinciden, es la posibilidad de crear más estrategias asertivas ante tanta condición variable del sujeto a ser determinada manera, sin juzgarlo, pero sí llevándolo a conocer su situación personal inconsciente que lo hace de determinada manera para que el ya libremente pueda optar por lo que quiere y realmente le conviene.