Recapitulación de cuentos y relatos para reflexionar

RELATOS

 

Una selección de historias y relatos de diversos orígenes que nos ha fascinado por su sencillez, su elegancia y su enseñanza.

 

 

La Olita Ignorante

 

Erase una vez una olita pequeñita que vivia muy alegre junto a otras olitas, allí mar adentro.

A ella le gustaba mucho saltar y disfrutar de la compañía de sus compañeras. Tenía fama de ser muy alegre y divertida.

Un día por eso de las corrientes marinas, nuestra protagonista se fue desplazando hacia tierra y cuál no sería su desconsuelo cuando observó en uno de sus saltos, que las otras compañeras que le precedían terminaban rompiéndose contra el acantilado, o desapareciendo entre la arena de la playa, o fruto del reflujo mario, eran desplazadas hacia otras costas.

Toda compungida se volvió hacia su mejor amiga que se encontraba asustando a las gaviotas y le dijo:

-“Qué ignorante eres. Estás jugando y divirtiéndote sin haberte dado cuenta que dentro de poco, cuando la corriente nos lleve hacia la tierra, desapareceremos para siempre y no nos volveremos a ver”.

Ysu amiga, la otra ola, le contestó:

-“Ignorancia la tuya, que todavía no te has dado cuenta que lejos de desaparecer estaremos juntas para siempre, porque entre todas somos… EL MAR!.

 

   

El loro que pide libertad

 

Ésta es la historia de un loro muy contradictorio. Desde hacía un buen número de años vivía enjaulado, y su propietario era un anciano al que el animal hacía compañía.Cierto día, el anciano invitó a un amigo a su casa a deleitar un sabroso té de Cachemira. Los dos hombres pasaron al salón donde, cerca de la ventana y en su jaula, estaba el loro. Se encontraban los dos hombres tomando té, cuando el loro comenzó a gritar insistente y vehementemente:

-¡libertad, libertad, libertad!

No cesaba de pedir libertad. Durante todo el tiempo en que estuvo el invitado en la casa, el a animal no dejó de reclamar libertad. Hasta tal punto era desgarradora su solicitud, que el invitado se sintió muy apenado y ni siquiera pudo terminar de saborear su taza. Estaba saliendo por la puerta y el loro seguía gritando: “¡Libertad, libertad, libertad!!”

Pasaron dos días .El invitado no podía dejar de pensar con compasión en el loro.Tanto le atribulaba el estado del animalillo que decidió que era necesario ponerlo en libertad. Tramó un plan. Sabía cuándo dejaba el anciano su casa para ir a efectuar la compra.Iba a aprovechar esa ausencia y a liberar al pobre loro.Un día después, el invitado se apostó cerca de la casa del anciano y, en cuanto lo vio salir, corrió hacia su casa, abrió la puerta con una ganzúa y entró en el salón, donde el loro continuaba gritando:”Libertad, libertad, libertad”.Al invitado se le partía el corazón. ¿quién no hubiera sentido piedad por el animalito? Presto, se acercó ala jaula ya abrió la puertecilla de la misma. Entonces el loro,a terrado, se lanzó al lado opuesto de la jaula y se aferró con su pico y uñas a los barrotes d el a jaula, negándose a abandonarla. El loro seguía gritando:¡Libertad, libertad, libertad!”

 

El Maestro dice: Como ese loro, son muchos los seres humanos que dicen querer madurar y hallar la libertad interior, pero que se han acostumbrado a su jaula interna y no quieren abandonarla.

 

 

Ni tú ni yo somos los mismos

 

El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto amatarlo. Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de los sucedido y permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios. Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente. Muy sorprendido, Devadatta preguntó:

-¿No estás enfadado, señor?

-No, claro que no.

sin salir de su asombro, inquirió:

-¿Por qué?

Y el Buda dijo:

-Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando fue arrojada.

El Maestro dice:

Para el que sabe ver, todo es transitorio; para el que sabe amar, todo es perdonable.

 

 

LA CUERDA DE LA VIDA

 

Cuentan que un alpinista desesperado por conquistar el Aconcagua, inició su travesía después de años de preparación.

Pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde. No se preparó para acampar, sino que siguió subiendo decidido a llegar a la cima, hasta que se hizo la oscuridad. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña; ya no podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.

Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, resbaló y se desplomó por los aires… Caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo… y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de su vida. Pensaba que iba a morir; sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo partió en dos…Sí, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. Después de un momento de quietud, suspendido por los aires, gritó con todas sus fuerzas:

-“¡¡¡Ayúdame Dios mío!!!…”

De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó:

-“¿ QUÉ QUIERES QUE HAGA, HIJO MIO ?”

-“Sálvame, Dios mío ”

-“¿REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR?”

-“Por supuesto, Señor ”

-“ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE…”

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó…

Cuenta el equipo de rescate que al día siguiente encontraron colgado a un alpinista muerto,congelado, agarrado fuertemente con las manos a una cuerda…A TAN SOLO DOS METROS DEL SUELO…

 

¿Y tú ? ¿Qué tan confiado estás de tu cuerda?

¿Por qué no la sueltas?

 

INTELIGENCIA.

 

Usa tu inteligencia para buscar las cosas donde están y no donde no están, incluso si está oscuro. Busca dentro de tí.

Una tarde la gente vió a Rabiya buscando algo en la calle frente a su choza. Todos se acercaron a la pobre anciana,”¿Qué pasa?”-le preguntaron-“¿qué estás buscando?”.

“Perdí mi aguja”, dijo ella. Y todos la ayudaron a buscarla.

Pero alguien le preguntó: “Rabiya, la calle es larga, pronto no habrá más luz. Una aguja es algo muy pequeño ¿porqué no nos dices exactamente dónde se te cayó?”.

“Dentro de mi casa”, dijo Rabiya.

“¿Te has vuelto loca?”-preguntó la gente-“Si la aguja se te ha caido dentro de tu casa, ¿porqué la buscas aquí afuera?”.

“Porque aquí hay luz, dentro de la casa no hay”.

“Pero aún habiendo luz, ¿cómo podremos encontrar la aaguja aquí si no es aquí donde la has perdido? Lo correcto sería llevar una lámpara a la casa y buscar allí la aguja”.

Y Rabiya se rió.

“Sois tan inteligentes para las cosas pequeñas ¿cuándo vais a utilizar esta inteligencia para vuestra vida interior? Os he visto a todos buscando afuera y yo sé perfectamente bien, lo sé por mi propia experiencia que lo que buscais está perdido dentro. Usad vuestra inteligencia¿porqué buscais la felicidad en el mundo externo? ¿Acaso lo habeis perdido allí?”.

Se quedaron sin palabras y Rabiya desapareció dentro de su casa.

 

DESAFIO

 

“Es imprescindible un poco de lucha. Las tormentas con sus truenos, relámpagos y tristezas, nos enriquecen tanto como la felicidad y la alegría.

Oí una parábola antigua. Y debe ser muy antigua porque en aquellos dias Dios acostumbraba a vivir en la tierrra.

Un día un viejo campesino fue a verle y le dijo: “Mira, tú debes ser Dios y debes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte: No eres un campesino, no conoces ni siquiera el ABC de la agricultura. Tienes algo que aprender”.

Dios dijo: “¿Cúal es tu consejo?”

El granjero dijo:” Dame un año y déjame que las cosas se hagan como yo quiero y veamos que pasa. La pobreza no existirá más.”

Dios aceptó y le concedió al campesino un año. Naturalmente pidió lo mejor y solo lo mejor: ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano.

Todo confortable, cómodo y él era muy feliz. El trigo crecía altísimo. Cuando quería sol, había sol; cuando quería lluvia, había tanta lluvia como hiciera falta. Este año todo fue perfecto, matemáticamente perfecto.

El trigo crecia tan alto….que el granjero fue a ver a Dios y le dijo:”¡Mira! esta vez tendremos tanto grano que si la gente no trabaja en diez años, aún así tendremos comida suficiente”.

Pero cuando se recogieron los granos estaban vacios. El granjero se sorprendió. Le preguntó a Dios :”¿Qué pasó, qué error hubo?”.

Dios dijo:” Como no hubo desafío, no hubo conflicto, ni fricción, como tu evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos, los relampagos, son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo”.

 

La noche es tan necesaria como el día y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad. A esto se le llama entendimiento. Entendiendo este secreto descubrirás cúan grande es la belleza de la vida, cuanta riqueza llueve sobre tí en todo momento, dejando de sentirte miserable porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.

 

POSPONER

 

Diógenes, el místico griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla del río, sobre la arena, tomando el sol desnudo… Era un hombre hermoso: Cuando el alma es hermosa, surge una belleza que no es de este mundo…

Alejandro no podía creer la belleza y gracia del hombre que veía. Estaba maravillado y dijo: “Señor…” Jamás había llamado “señor” a nadie en su vida. “Señor, me ha impresionado inmensamente. Me gustaría hacer algo por usted. ¿Hay algo que pueda hacer?”

Diógenes dijo: “Muévete un poco hacia un lado porque me estás tapando el sol, esto es todo. No necesito nada más.”

Alejandro dijo:” Si tengo una nueva oportunidad de regresar a la tierra, le pediré a Dios que no me convierta en Alejandro de nuevo, sino que me convierta en Diógenes”.

Diógenes rió y dijo: “¿Quién te impide serlo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos ¿Adónde van, para qué?”.

Dijo Alejandro ” voy a la India a conquistar el mundo entero”.

“Y después qué vas a hacer?”, preguntó Diógenes.

Alejandro dijo:”Después voy a descansar”.

Diógenes se rió de nuevo y dijo:” Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte, ¿Porqué no lo haces ahora? Y te digo: Si no descansas ahora, nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en medio del camino, en medio del viaje”.

Alejandro se lo agradeció y le dijo que lo recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador, pero no le dio tiempo a descansar antes de morir.

 

JUICIOS

 

En una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes lo envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco

Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía:”Para mí, él no es un caballo, es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?”. Era un hombre pobre pero nunca vendió su caballo.

Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo:”Viejo estúpido. Sabíamos que algún día le robarían su caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!”.

-“No vayáis tan lejos”-dijo el viejo-“Simplemente decid que el caballo no estaba en el establo. Este es el hecho, todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia o una suerte, yo no lo sé, porque esto apenas es un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?”.

La gente se rió del viejo. Ellos siempre habían sabido que estaba un poco loco. Pero después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado, se había escapado. Y no solo eso sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: