VIOLENCIAS JUVENILES, ¿UN PROBLEMA DE MALVERSACIÓN CULTURAL? ¿O UNA PROPUESTA CULTURAL VÁLIDA?

VIOLENCIA JUVENIL, ¿UN PROBLEMA DE MALVERSACIÓN CULTURAL? ¿O UNA PROPUESTA CULTURAL VÁLIDA?

 

Un aporte desde la pedagogía reeducativa

 Elkin Páez Chingal

Octubre 18 del 2000

Una página en blanco, es un mundo en potencia de ser descubierto. Esta puede ser una forma de mirar a nuestra juventud imbuida en los blancos trazos de muchas páginas de sus vidas que en muchas ocasiones se dejaron de escribir, que fueron saltadas o salteadas  en un cúmulo de tachones y rayones hechos con violencia por quienes han escrito la formación de sus vidas.

Este es el mundo del joven, un libro de cultura escrito en desorden y sin claridad de lo que pretenda el autor de sus vidas, y ¿quién es ese autor?, no más que el mismo entorno del cual cada joven emerge.

Enfrentarnos al problema de la violencia juvenil genera el sabor agridulce que produce el saber y conocer muchas de las causas que lo originan y manifestaciones en una sociedad impotente que se desploma al observar que el futuro para nuestra paz está infestado y contaminado de un problema, no se si cabe la palabra, de malversación cultural, donde los jóvenes desorientados y manipulados por oscuras intenciones de grupos al margen social son adoptados, escribiendo en el libro de sus vidas un proyecto de guerra y de lujos alcanzados con el menor esfuerzo, un mundo ficticio y pasajero como la vida misma, con elementos culturales propios como un lenguaje, religión, simbolismos, etc.

Surge entonces en el mundo juvenil toda una nueva expresión de cultura de violencia, protagonizada por los héroes de turno, pandilleros, sicarios, narcotraficantes, satánicos, xenofóbicos, punkeros, raperos, guerrilleros o paramilitares, además toda una expresión de lenguaje sobrecargada de simbolismos y significaciones cada vez más relacionadas a un proyecto de muerte en lugar de vida; la competencia y las batallas campales entre jóvenes nos devuelven a la época primitiva, donde primitivos y animales luchaban y hasta mataban por marcar un espacio territorial, “conyugal” o alimenticio. Claro diríamos que esto no solo a ocurrido en la etapa primitiva, al igual todo el tiempo han existido esas luchas de poder, aunque más sofisticadas o con cargas significacionales distintas que lo que hacían los primitivos o animales, pero al fin y al cabo luchas por cobrar un espacio que jamás ha estado claro, ejemplo, palestinos e israelitas.

Y es precisamente a esto a lo que me refiero con los tachones, páginas saltadas y salteadas del libro que se escribe en cada ser humano, pero que cuando se es joven desarrolla su máxima expresión, en  muchas cosas positivas pero, como es el interés de este escrito, también negativas como lo ha sido la violencia juvenil.

¿Cómo se ha originado esta violencia de una manera tan arrolladora en nuestra patria?. Los estantes de bibliotecas y librerías están llenos de investigaciones o cintas de video como Rodrigo D, el Sicario, la Vendedora de Rosas, etc, que como lo dije al principio hacen referencia a las muchas causas que de alguna manera se creen saber, asociadas a la pobreza, el maltrato, económicas, sociales, influencia medios de comunicación, ambiente de guerra que está viviendo el país, pérdida de valores, violencia intrafamiliar, baja comunicación profunda y asertiva a nivel familiar, deserción escolar, falta de oportunidades, etc.

Pero éste tampoco es el punto que me interesa analizar,  mi reflexión apunta a sensibilizar respecto a la manera como la violencia juvenil se está categorizando en todo un fenómeno cultural que complica más las cosas en cuanto a intervención se quiera hacer, ya que no solo nos estamos enfrentando a la atención de un sujeto, sino a un cúmulo de creencias que hacen de su ser la  representación visible del sentir de un grupo social que busca su espacio y manifestación propia en contraposición y malversación de la cultura tradicional en la que fueron educados.

¿Cómo así? Pues resulta que si vemos el fenómeno de la violencia juvenil como un fenómeno cultural entenderemos que al ser cultura, penetraremos en el tabú de si es válido aceptar todas sus expresiones y simbolismos de muerte, el lenguaje que ha generado y los seudo principios éticos, morales y religiosos que resalta Alonso Salazar en su documento, analizado en este escrito, “violencias juveniles: contraculturas o hegemonía de la cultura emergente”, por el  hecho de ser cultura así como hablar de cultura negra o indígena o China, etc.

O si por el contrario tiene alguna diferencia cuando se expresa en grupos específicos considerados al margen social como los narcotraficantes, milicias, guerrillas, paramiliatres, hipies, pandilleros, etc, desviando todo el fenómeno y las incidencias de la violencia juvenil en un problema más complejo como lo es la cultura en sí misma, que retoma Carles Feixa Pompols en el artículo de “La ciudad Invisible, Territorio de las culturas juveniles” y que  dispersarían aún más la atención de la problemática.

Esto, porque se entraría a analizar cómo sería la intervención o propuesta que desde la Pedagogía Reeducativa se establecería, partiendo del hecho que si interviene la violencia juvenil como patrón de cultura entraría a romper o trabajar desde los estereotipos que ellos mismos manejan, y defienden porque hace parte de la forma que tienen de ver la vida, la construcción que hacen de ella, que aunque no nos parezcan válidos hacen dentro del mundo juvenil toda una forma de expresión que aunque guste o no, insisto, es el resultado de lo que se les ha ofrecido y escrito en el libro de sus vidas, y que hace parte no solo del aparecimiento de una  nueva cultura, sino del resultado de lo que a la cultura tradicional de figurar, de alcohol, libertinaje, vida fácil, agresividad, de lealtad, etc, y demás defectos que en sí puede poseer la cultura o malversación de valores como lealtad, amor a Dios, les fue dado por los adultos que tampoco han madurado su propia cultura, pensamiento y criterio frente a la vida.

Además que fueron calando más en los jóvenes, que fueron adoptados por los mismos adultos y sus insatisfacciones, que van trasmitiendo de generación en generación cobrando fuerza en esta etapa de la juventud por la necesidad natural de identificarse y la insatisfacción natural que esta etapa posee que prefiere fácilmente a los héroes que van en contra de todo, las acciones prohibidas, pero la necesidad de salir victorioso de ellas sin correr ningún riesgo, lo que los hace utilizar la figura de La Virgen como su Patrona para que no los abandone. O También puede suceder que como se ha tenido lo necesario o por el contrario, mucho pero sin conciencia, se quiera tener un mundo aparente de comodidades que se exige les sea dadas sin esfuerzo, como es el caso de los narcotraficantes. O hacer valer sus ideas apoyándose entonces en grupos revolucionarios, o simplemente querer ser distintos y apreciados como son en su diferencia a lo que los adultos tradicionales quieren ofrecerles, hipies, punkeros, raperos, etc, que son consideradas como la expresión de la cultura de violencia juvenil.

Partiendo de mi experiencia con jóvenes y retomando el documento de “Ciudad Invisible” la parte que habla sobre las tendencias naturales de los jóvenes por tal violencia, hacen que la atención se centre básicamente, en el proceso de intervención, de manera personalizada y personalizante con cada individuo desde su propio caso, separándolo temporalmente de su grupo que tanta influencia tiene para que asimile las consecuencias que le a traído el adoptar todo lo que su grupo le ofrece, pero a la vez ir creando alrededor diversos ambientes y contextos para que pueda cobrar identidad y decida libremente por la mejor opción, que contruya vida desde un sentido y no muerte como ha sido hasta ahora.

Finalmente es por ello que el Pedagogo Reeducador trabaja no solo con el individuo si no que a su vez debe intervenir en estas situaciones tan complejas, familia, sociedad, colegio y al mismo grupo del joven en la medida que se les muestra una nueva opción de vida en el compañero que se está interviniendo, quedando el cuestionamiento respecto a ¿con que propuesta ética y cultural válidas hacerlo para presentárselo de esta manera a todo el colectivo juvenil, que está reafirmándose en su propia cultura?.

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