UN CONFLICTO SIN SENTIDO QUE SOLO AFECTA A LOS NIÑOS

UN CONFLICTO SIN SENTIDO QUE SOLO AFECTA A LOS NIÑOS

 Elkin Páez Chingal

Agosto 6 del 2000

 

Relatoria de los Artículos: “Estudio sobre el impacto de los conflictos armados en la infancia”. GraÇa Machel.   

“El conflicto armado en Colombia”, Horacio Arango.

 

El eje central de los dos textos toman como punto de  referencia el sentir que se tiene ante el conflicto armado de nuestro país colombiano, como una violación de las leyes nacionales, internacionales humanitarias y derechos humanos, que fueron creadas con el fin de proteger la dignidad humana violentada por  una guerra que solo afecta a la población civil y en especial a los niños.

En épocas actuales donde el conflicto armado por la obtención del poder se agudiza, en una serie de  enfrentamientos directos de guerrilla, paramilitares y ejército en medio de la población civil, donde se destruyen pueblos enteros ante la mirada impávida de sus habitantes que no tienen más alternativa que la de salir huyendo, si pueden, o morir bajo la barbarie de los que así mismos se atribuyeron el título de jueces de sus vidas, surgen una serie de organizaciones de ciudadanos que buscan rescatar el grito silencioso de niños y personas ajenas al conflicto de  las tapias ruinosas y paredes demolidas por los cilindros de gas que sobre sus cabezas cayeron, por unas causas que aún o ni siquiera alcanzan a comprender.

Estas organizaciones que se han interesado por nuestra  situación actual, como lo son la UNICEF, NACIONES UNIDAS, CONVENCIONES DE DERECHOS HUMANOS Y DE LOS NIÑOS, etc;  recogen el sentir de la gran mayoría o resto de pueblo colombiano que se encuentra  en medio del fuego cruzado de otro de “grupo de personas, también colombianos”, quienes en su afán de protagonismo pretenden defender unas “causas dizque justas”, que en su parecer son las que necesitan todo el pueblo colombiano, teniendo el descaro de pensar que son ellos quienes:

Primero: Tienen la razón de ser de toda la humanidad en su ideología, la fuente de deseos para lo que nuestro habitante colombiano de campo o ciudad necesita para ser realmente feliz, el futuro prodigioso, maravilloso y encantador para nuestros niños y nuestro país que está en sus manos, y la prosperidad del hermoso campo que ellos pretenden sembrar con el abono de las cenizas de pueblos que ellos generosamente se han encargado dejar con sus bombas, y ciudadanos quemados luego de sus tiernas torturas, para que así se den esa belleza de frutos con sabor amargo de lágrimas de desplazados, odio y resentimiento ante la vida de niños enrarecidos;

Y segundo, el creer que con su método pueden alcanzar el país lindo que nuestros niños disfrutarán en un futuro a base de torturas y masacres, sometimiento y rendición a los pies de la siniestra y salvaje mente rellena de traumas sociales, problemas de socialización, taras psicológicas y vacíos reeducativos, dignos de la atención de nuestra profesión de PEDOGOGOS REEDUCADORES o prioridades con las que parte una buena campaña presidencial, y que poseen y nos ofrecen tristemente los dirigentes y seguidores acérrimos de dichos grupos armados como fuente de empleo, claro si no nos imponen antes una dictadura; ¡ah! y sin olvidar que todo lo anterior se puede disimular y embellecer, como con la FEA, a base de discursos y retórica ideológica gastada y desfigurada, por no decir barata, que aflora en las mesas de diálogo de paz, “palabra por cierto bastante grande y abstracta al pensamiento filosófico y científico lingüístico coartado en el poco presupuesto invertido para su análisis y discusión”, por parte y parte de quienes en sus manos tienen el destino de la medio bobadita de 45 millones de habitantes, o no se cuantos dice el DANE que somos los colombianos sencillos, malgeniados, bulliciosos, peleones, etc, según apreciaciones que se tenga del común de la gente colombiana.

Mi interés y necesidad surgida con base en las lecturas de los discursos realizados a partir de las CONSULTAS hechas por las organizaciones internacionales, veedoras del cumplimiento de los Derechos humanos y en especial de los Niños, que son quienes más reciben el impacto de las guerras y de quienes de alguna manera se han ido sensibilizando con lo que a diario se ve en las noticias o lo que escribí al principio, y del  agradecimiento a quienes se sintieron colombianos y partes de este cuento de la construcción del mundo que disfrutaremos en unos años con nuestros niños y que dieron viabilidad, al menos en el discurso, sentar un precedente ante lo que esta guerra sin sentido está ocasionando a nuestra patria, y no a los pocos que en su omnipotencia y pretensiones de dios se han adueñados de nuestra patria sin hacer relativamente nada.

Por ello es clave romper con los sofismas de creer que aquí en Colombia no está pasando nada, porque en nuestra cotidianidad universitaria de Niza a otros barrios o pueblos no escuchamos las ráfagas, detonaciones y los gritos, que si escuchan y padecen nuestros hermanos colombianos de los pueblos que nos dan la papa y los alimentos con los que gracias a Dios nutrimos nuestros cuerpos para comprender la realidad nacional.

Creer que 200.000 póngale 1 millón,  son más que 45 millones, incluyendo los niños de los que en tantas ocasiones nos han dicho que de vez en cuando escuchemos, y que el Padre Horacio Arango, SJ. en su discurso el Conflicto Armado, bellamente nos los describe como consenso en los procesos de paz, hasta los niños traumatizados por las guerras, sea porque fueron enfilados, o porque padecieron con sus familias al drama de ser desplazados, nos dan el ejemplo del perdón, el afecto, la amistad, el poder mirar a los otros con igualdad, sin desprecios ni pretensiones superioridad, que esos 200.000 o millón en alguna ocasión perdieron su inocencia a causa inclusive del gobierno, otros 300.000, y que por sus historias de vida piensan que repitiendo el ciclo de violencia y de venganza en toda una patria van a lograr sanar las heridas que en sus vidas recibieron.

No es de pensar que es así, con violencia como solucionamos las cosas, ya que los estudios nos han demostrado los impactos que han ocasionado, no solo en Colombia sino en todo el mundo, los efectos de una guerra que ya estamos padeciendo, pero tampoco es de pensar que no haciendo nada, ni dando de comer, ni vestir, ni de recreación, ni de expectativas a explorar la creatividad de nuestros jóvenes y profesionales se van a solucionar las cosas. Ni tampoco creyendo que depositando el peso de nuestra patria en unos pocos, sea guerrilla, paramilitares, gobierno, ejército, policía, cruz roja, ongs, etc, se da la solución de nuestros conflictos. Es en la concientización de todos y en el apretarnos el cinturón y amarrarnos  bien los pantalones para exigir que unos pocos, que necesitan de nuestra ayuda, actúen como niños malcriados que con hacer la pataleta nacional se les va a dar todo lo que piden.

Esto no puede ser así, necesitamos comenzar a formar a nuestros nuevos gobernantes como unos buenos padres y madres que sepan brindar a todos los hijos de esta nación colombiana lo mejor que necesitan con libertad y autonomía, pero que sepan también corregir y orientar con amor exigente en el momento cuando por su niñez e inmadurez crean que las cosas solo tienen que dárselas cuando quieran, sino que también aprendan a conseguirlas y valorarlas cuando las tienen.

Es decir, los millones restantes al conflicto dejamos tanta conformidad y permisividad exigiendo y dando lo mejor a los que nombramos como nuestros gobernantes, con la claridad de que solo están cumpliendo una función que el mismo pueblo necesita, y no es el pueblo el que se somete al gobernante como ha sido la concepción y la lucha de poder, sino que lo elegimos como un servicio que ayude a equilibrar los recursos de todos.

Por tanto mis amigos guerrilla y paramilitares, es válida la defensa del pueblo que dicen querer hacer, pero no se puede permitir que sea a base de sangre y destrucción, sino pelándonos las manos de trabajo y dando autoridad moral, esto va para la iglesia, “Todos”, como se debería formar a los niños, como debemos comenzar a hacer patria. Y si lo que quieren es poder con mucha pena les decimos que somos más, y aunque no tenemos una propuesta clara para toda la nación, la de ustedes tampoco nos sirve, sino que entre todos debemos realizarla.

Una respuesta

  1. hola me parece que tu articulo esta muy bien y quisiera conocerte mi msn : es anita_9612@hotmail.com

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